22 de noviembre de 2020
22.11.2020
La Opinión de Málaga
Entrevista

«A finales de primavera podríamos estar entre un 50% o un 70% de la población vacunada»

Pese a los avances de las farmacéuticas y los laboratorios, Rosario Cáceres, vocal de la Asociación Española de Vacunología, vaticina un invierno pandémico duro que aflojará en la próxima estación

22.11.2020 | 05:00
Rosario Cáceres, vocal de la Asociación Española de Vacunología.

Es la primera farmacéutica que entra en la Junta Directiva de la AEV y una férrea defensora de la vacuna como el «medicamento más seguro». En plena carrera por una inyección contra el virus junto al recelo de la ciudadanía, apuesta por la pedagogía y no por la obligatoriedad

El 2020 dejará un amargo recuerdo en la población a nivel mundial, pero también aprendizajes. Para Rosario Cáceres, uno de los más importantes será el valor que la población concederá a las vacunas, un hecho que la propia campaña de la gripe ya ha constatado: «La gente tiene mucho más interés».

Con el avance de la vacunas, ¿hay luz al final de este 2020?
Al final de este 2020, no creo. Los especialistas más optimistas hablan de que a finales de primavera podríamos estar ya un 50%, 70% de la población vacunada, con lo cual se tendría lo que se conoce como inmunidad de grupo y podríamos volver, entre comillas, a la normalidad.

En ese porcentaje tendrán prioridad las personas de riesgo pero ¿entrará la población general?
Claro. En un primera fase, la idea es vacunar a los profesionales de la salud pública, a los mayores de 65 años y posiblemente a los colectivos imprescindibles, cuerpos de seguridad del Estado, bomberos... Después se vacunaría a los crónicos. Se contempla también la vacunación de colectivos vulnerables porque se está viendo ya que en los barrios con menos renta hay más casos de coronavirus. Y se terminaría por ofrecer la vacuna a toda la población. En principio, las vacunas que se están estudiando la autorización es para mayores de 18 años, por lo que los niños no entrarían. Es cuestión de seguir investigando y seguir produciendo distintos tipos de vacunas.

Sobre la inmunización, no queda claro cuánto tiempo va a estar la persona vacunada protegida. ¿Qué duración sería aceptable para valorar un escenario de protección?
Lo interesante aquí es frenar la pandemia para que el virus no siga circulando. Nos importa un poco menos si la inmunidad dura dos años, tres años o lo que sea. Para eso nos pueden servir las primeras vacunas que van a salir al mercado. Si el coronavirus va a pasar a ser una de las enfermedades que llega para quedarse, como la gripe, el neumococo... para eso posiblemente salgan a continuación vacunas que nos van a servir para esa inmunidad a largo plazo, pero una vez contenida la pandemia.

Por tanto a corto, medio plazo, la vacuna no es la solución definitiva pero si se suma a las medidas de higiene sí se podría hablar de un mayor control...
Si la vacuna finalmente tiene una efectividad del 95% y se vacuna a suficiente cantidad de población contendríamos la enfermedad. La idea es llegar a un escenario en el que no hagan falta medidas de seguridad, ni mascarillas ni distancias. Eso se puede conseguir si conseguimos buenas vacunas, y los resultados preliminares nos están diciendo que es posible.

Hay una parte de la ciudadanía, no necesariamente negacionista de la pandemia, que recela de la vacuna, desconfían. ¿Cómo lo ven desde la AEV?
Hay que hacer una gran labor pedagógica y hay que ser muy transparentes. Hay que transmitir a la población que lo que se ha hecho es aligerar los trámites burocráticos pero en ningún momento se compromete la seguridad de la vacuna. Y que vacuna que salga al mercado, vacuna que está autorizada por la Agencia Española del Medicamento, que ha pasado todos los controles y que cumple con todos los requisitos.

¿Qué opina de la vacunación obligatoria por una cuestión de salud pública?
A nivel personal no me gusta la idea porque además aquí en España nunca ha hecho falta. Tenemos unas coberturas vacunales, sobre todo en Pediatría, buenísimas. Somos la envidia del resto de países europeos, y eso ha sido gracias a la labor de comunicación que han hecho los profesionales sanitarios, los pediatras, las enfermeras y las farmacias . Podemos seguir en esa línea y no tener que convertir a la vacuna en un acto obligatorio, podría ser contraproducente.

Hay vacunas como la de Pfizer que necesita estar a temperaturas de -80º. ¿Este tipo de refrigeradores es algo común en los hospitales, laboratorios... o es algo muy concreto que se hay que adquirir?
En las farmacias, desde luego, neveras de -80º grados no tenemos, por tanto esa vacuna, a priori no podría ser dispensada en farmacias... Está claro que la ventaja de tener un arsenal terapéutico variado es que vamos a poder utilizar las herramientas en función de lo que necesitemos. Vamos a tener vacunas liofilizadas o tendremos que ni siquiera requieran frío.

Alcanzada la inmunidad de grupo, ¿podremos hablar del principio del fin del Sars-Cov-2?
El escenario más optimista es que gracias a la vacuna, como ha ocurrido ya en la historia con la viruela, la polio el sarampión..., se contenga la enfermedad, dejen de haber brotes, deje de diseminarse y de mutar y podamos volver a la vida que teníamos antes.

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