La fusión de Unicaja Banco y Liberbank debe aprobarse en lo poco que queda de este año para evitar que el proceso se dilate con la elaboración de una nueva auditoría de cuentas y la primera de las entidades (que reúne hoy viernes a su consejo de administración) aborda aspectos claves de la unión tras pactarse la ecuación de canje. Fuentes financieras aseguraron ayer a Efe que esa ecuación (que marca el peso de cada entidad en el nuevo banco) se ha fijado en el 59,5% para Unicaja y el 40,5% para Liberbank y que hay pendientes cuestiones respecto a la estructura de gobernanza futura en el grupo resultante.

Se prevé que sea su presidente ejecutivo el actual máximo responsable de Unicaja, Manuel Azuaga, y el consejero delegado Manuel Menéndez, quien ocupa ahora el mismo puesto en Liberbank. Añadieron las fuentes que si no se concreta la operación antes del 31 de diciembre del 2020 (cuando expira la vigencia de la auditoría de cuentas del primer semestre de este año), la fusión se alargaría en el tiempo ya que habría que tomar de referencia los números a fecha de septiembre y volver a auditar, lo que requiere su tiempo.

Para esta operación se han elaborado entre otros los trabajos de la «due dilligence» (especie de auditoría, análisis o prospectiva).

El consejo de administración extraordinario de Unicaja para aprobar la unión de las dos entidades aún no ha sido convocado, según otras fuentes consultadas por Efe. Las cuentas del primer semestre fueron el punto de partida para el proyecto de fusión que ambos bancos (con origen en cajas de ahorros) han negociado en los dos últimos meses tras retomar formalmente las conversaciones el pasado octubre después de un intento fallido en el 2019.

El pasado miércoles y ayer jueves se desarrollaron comisiones previas al consejo de administración de Unicaja de hoy y en las últimas semanas se han sucedido las reuniones de este órgano de gobierno y otras informales, lo que a juicio de las fuentes financieras, revela que la fusión se está trabajando mucho.

Apuntaron que el que el Banco Central Europeo (BCE) quiere presidencias institucionales no ejecutivas y consejeros delegados ejecutivos, aunque en este caso se permitiría un periodo transitorio en las funciones ejecutivas de la presidencia.

En las negociaciones se ha planteado que el presidente del nuevo banco tenga similares responsabilidades a las que actualmente recaen dentro de Unicaja en Azuaga, de quien dependen la secretaría general y técnica, auditoría, control y los órganos de gobierno; mientras que el consejero delegado se encargaría de la parte del negocio.

El consejo de administración del banco resultante de la fusión se plantea formado por quince integrantes. La Fundación Bancaria Unicaja tendría un 30% del accionariado en el nuevo grupo, que alcanzaría los 100.000 millones de euros de activos totales.

Unicaja Banco, con sede en Málaga, está asentado fundamentalmente en Andalucía y Castilla León y su accionista mayoritario es la Fundación Bancaria Unicaja, mientras que Liberbank es la unión de Cajastur-Banco CCM, Caja Cantabria y Caja Extremadura y tiene en Asturias su principal servicio central.