En la poesía de Isabel Pérez Montalbán, la barriada de Los Asperones tendría «un corazón de periferia con vistas a la diáspora y al tizne». Tales versos -certera metáfora del presente negro que se eterniza allí desde hace más de tres décadas- vendrían a ser la versión literaria del toque de atención con el que, recientemente, el relator de la ONU contra la Pobreza Extrema alertaba de la situación de abandono en la que vive un millar de personas en este olvidado enclave de Málaga capital.

La gravedad de la situación a la que están abocados sus vecinos exige una reacción por parte de las administraciones públicas que vaya más allá de los anteriores brindis al sol. En las últimas semanas, la institución que ha movido ficha en esta dirección ha sido la Junta de Andalucía, que ha promovido la creación de una mesa técnica para abordar «un proyecto de recuperación en Los Asperones».

Según explicó la delegada del Gobierno andaluz en la provincia de Málaga, Patricia Navarro, esta iniciativa sería el punto de partida para desplegar en las próximas fechas «un proyecto que ponga fin a un núcleo en el que se están vulnerando los derechos humanos permanentemente».

«No es lógico ni es acorde tener una zona así en una ciudad como Málaga y una comunidad autónoma como Andalucía, plenamente desarrollada y puntera en tecnología e industrialización», incidió la delegada de la Junta de Andalucía.

En este punto, Patricia Navarro insistió en que «no es de recibo que se estén vendiendo millones de bondades de Málaga y de Andalucía que no están acordes con el hecho de tener a personas viviendo en estas circunstancias».

La delegada del Gobierno andaluz sostuvo que, tal y como «se ha analizado y proyectado», lo que se padece en Los Asperones «no es un problema única y exclusivamente desde el punto de vista de la vivienda».

«Por tanto, lo vamos a trabajar desde una perspectiva social, desde una perspectiva de la formación y del empleo, para que en última instancia podamos tener personas con la suficiente autonomía para poder salir de esa realidad de infravivienda en la que llevan viviendo ya muchos años», subrayó la delegada del Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos en la provincia.

La situación de Los Asperones se asomó, tras el inicio del curso político, a los debates del Parlamento de Andalucía. La parlamentaria malagueña Vanessa García -afín a Teresa Rodríguez- le exigió el pasado septiembre al Gobierno andaluz «medidas concretas para Los Asperones».

García sostuvo que «las instituciones han dejado abandonadas durante 34 años en esta barriada de la periferia de Málaga a más de 1.000 personas, que han vivido abocadas a la marginalidad, la pobreza y la exclusión».

«Tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento de Málaga han abandonado a más de 300 familias; no les pedimos responsabilidades por esos 34 de años de desidia, de falta de voluntad política, pero sí por los últimos dos años y para los dos próximos que les quedan en el gobierno le exigimos medidas concretas, medidas encaminadas a garantizar el acceso digno a la vivienda, el empleo, la energía y el agua, la educación y la sanidad», afirmó la parlamentaria.

Asimismo, García recordó que «es un barrio donde sus vecinos viven sin un alojamiento adecuado y sin acceso a los servicios públicos, donde el 97% está en pobreza extrema, el 92% en desempleo, el 89% no tiene titulación académica y la esperanza de vida no llega a los 50 años».

La parlamentaria reivindicó «la red de solidaridad y el trabajo de los colectivos y las ONG, como el que desempeña el Colegio María de la O y su director, para intentar reducir la situación de desesperación de este núcleo».

«Los Asperones se creó como un barrio transitorio mientras se buscaba para estas familias en situación de exclusión una ubicación definitiva; entonces, se estableció un periodo que estaba previsto en un plazo de entre uno y tres años, pero que hasta la fecha ya suma 34 años», recalcó García.