03 de enero de 2021
03.01.2021
La Opinión de Málaga
Crisis del coronavirus

Seis de cada diez fallecidos con Covid-19 en la provincia de Málaga tenía entre 70 y 90 años

Los contagios se concentraron en los ciudadanos de entre 30 y 50 años aunque menos del 5% necesitó ser hospitalizado y menos del 1% ingresó en UCI, a diferencia de la población anciana, que requirió ser hospitalizada en cerca del 40% de los casos notificados en la provincia

02.01.2021 | 16:55
El 40% de los ancianos de entre 75 y 90 años fue hospitalizado.

Vacunas para la población anciana en residencias

  • Esta semana, retrasos aparte, llegó el primer gran lote de vacunas de Pfizer a España, unas 370.000. Andalucía recibirá semanalmente 70.000 dosis que, en esta primera fase, se dirigen exclusivamente a ancianos en residencias, junto a sus empleados, un criterio de reparto no exento de polémica. En el caso de Málaga, el delegado de Salud, Carlos Bautista, pedía una distribución en términos poblacionales para poder llegar a la población anciana «no institucionalizada» en residencias. La delegada del Gobierno andaluz en la provincia, Patricia Navarro, aseguró a este periódico que «si en Andalucía vive el 20% de los españoles, tendremos que tener el 20% de las vacunas».

Cuando el año 2020 tocaba a su fin, la provincia de Málaga rozaba los 40.000 contagiados por el Sars-Cov-2, el virus que ha desatado, casi con alevosía, una crisis sanitaria a escala mundial y que en la provincia se ha cobrado la vida de 774 personas.

De los malagueños que han perecido en esta pandemia por esta infección o por patologías agravadas por la misma, el 66% fueron ancianos con entre 70 y 90 años. Las personas mayores, especialmente los residentes en geriátricos y centros sociosanitarios fueron el blanco fácil del virus. Según datos de la Consejería de Salud, hasta 197 usuarios y usuarias de las residencias de mayores malagueñas murieron después de contagiarse de coronavirus.

Uno de los peores casos fue el de la residencia Santa Isabel ubicada en el Puerto de la Torre, en la que se notificaron 13 fallecimientos, por lo que la propia Fiscalía de Málaga decidió abrir diligencias de investigación por posible negligencia del centro asistencial, las mismas que acabaron por archivarse ante la falta de indicios.

Con todo, a principios de julio, la Junta de Andalucía comunicó que las residencias de mayores malagueñas ya no registraban nuevos casos de coronavirus, aunque en los meses siguientes empezaron a proliferar nuevos brotes que afectaron entorno a una veintena de centros de toda la provincia de Málaga.

De esos brotes, algunos rozaron e incluso superaron el centenar de internos contagiados, como ocurrió en la residencia Vitalia de Teatinos, en Málaga capital, o la Domusvi Azalea de Marbella.

En los primeros meses de la crisis, los ancianos fueron los principales pacientes que ingresaron en los centros hospitalarios por el agravamiento de la infección. De los 4.006 pacientes contagiados que atendieron los hospitales de la provincia, 1.559 estaban incluidos en ese rango de edad, 70 y 90 años, aunque la población afectada aumenta hasta casi los 2.380 si se empieza a contar a partir de los 60 años.

En el extremo más longevo, Málaga registró 18 contagios en hombres y mujeres de 100 o más años, de los que tres fueron hospitalizados y tres perdieron la vida. En la otra punta, se notificaron 850 contagios en niños y niñas de entre 0 y 4 años; de ellos, 19 fueron hospitalizados y tres requirieron ingresar en UCI, sin registrar ningún fallecimiento.

La primera estocada pandémica la recibieron, con toda la fuerza y crueldad, la población más anciana de la sociedad, la más vulnerable. Sin embargo, si se enfocan los diez meses completos de la crisis sanitaria, los mayores no fueron los que más se contagiaron. Los centros residenciales de los más mayores se blindaron, se establecieron estrictos protocolos anticovid y se limitaron las visitas.

Además, incluso fuera de estos centros, las personas mayores comprendieron bien a qué se estaban enfrentando y, tanto ellos como su entorno más cercano, aprendieron a cuidarse.

De esta manera, los contagios proliferaron entre la población de entre 30 y 50 años, que concentraron cerca de 14.000 casos de los 40.121 registrados en el acumulado hasta el día 28 de diciembre, frente a los 4.173 casos de malagueños de entre 70 y 90 años.

No obstante, el envite de la enfermedad fue mucho menor que en las poblaciones más ancianas. En este grupo más joven, solo el 4,95% necesitó ser ingresado (686) y menos de un 1% permaneció en Intensivos, a diferencia de los más mayores, que en cerca del 40% de los casos se requirió el ingreso.

A mediados de agosto, el consejero de Salud, Jesús Aguirre, ya alertaba de ese cambio de paradigma en la evolución de los contagios e instaba a la población más joven a ser responsable: «Estamos entrando en una nueva etapa con un nuevo perfil del paciente covid positivo; los ingresos son menores, las altas son, quizás, más precoces pero es una llamada de atención a esa franja de edad que se piensan que son inmunes y están ocupando camas», resaltaba Aguirre. Entonces, según el consejero, la edad media de los nuevos positivos estaba por debajo de los 30 años y el perfil del paciente en las UCI eran jóvenes de entre 21 y 23 años.

Durante los meses de verano, las administraciones públicas lanzaron constantes mensajes a la población más joven, pidiendo prudencia y responsabilidad ante la publicación de numerosas imágenes de fiestas y reuniones en las que se superaban los aforos y se dejaba de lado cualquier medida de higiene preceptiva.

En el acumulado de estos diez meses de pandemia, 5.188 jóvenes de entre 15 y 25 años se contagiaron y de ellos, solo el 1% -58 pacientes- fue hospitalizado.

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