Un momento crucial para la Humanidad fue ese instante en el que los primeros homínidos, en la inmensidad de la sabana africana, descendieron de los árboles para buscarse las habichuelas, primero andando a cuatro patas y con el tiempo, sólo con dos y sin necesidad de un amaestrador como Ángel Cristo.

Aunque frente a este simbólico proceso hay otra teoría que asegura que nuestros ancestros del planeta de los simios ya se erguían subidos a los árboles, la verdad es que en el simbólico suelo donde se produjo el avance de la Humanidad, y de esos paseos por la sabana y esas 'habichuelas', sembradas ya en el Neolítico, venimos nosotros.

Toda esta reflexión del suelo y los árboles viene a cuento por una nueva gesta que entra en la categoría del majarón malagueño de pro, esa criaturita autóctona que aunque la Ciencia no constata que le falta un tornillo, sí lo hace la sabiduría popular.

Por sus hechos los conoceréis, también a los majarones, capaces de invertir el proceso antes descrito y abandonar el suelo para subirse a las alturas, con el sano propósito de ejecutar una acción contundentemente majara.

No hablamos, por supuesto, del gremio de los alpinistas, sino de un perturbado, posiblemente autóctono y en plena posesión de sus facultades majaras, que hace un tiempo decidió escalar el monumento 'Jaula para pájaros', el que realizó el conocido escultor barcelonés Jaume Plensa para la plaza de Félix Sáenz.

Como alguna vez hemos comentado, son bastantes las personas que confunden la obra con algún tipo de mobiliario exótico sin más, de ahí que muchas veces esta artística estructura metálica tenga a sus pies una bici amarrada o luzca atiborrada de pegatinas y carteles de compra y venta.

Hace unos días una de estas pegatinas, en la base del monumento, hacía una llamada a rechazar «la dominación», defender la libertad y tejer la solidaridad. Quien la pegó debería defenderse de su propia incultura y no ensuciar monumentos.

Pero quien se lleva la palma es el majara antes mencionado, que con gran riesgo para su físico trepó lo que no está escrito hasta plantar dos pegatinas (o quizás fueran dos los perturbados no detectados por la Ciencia). El caso es que las pegatinas están a una altura suficiente como para que el autor o autores de la gesta pasaran directamente de la 'Jaula para pájaros' a Parcemasa. Confiemos en que no ocurriera.

Hay que tener una vista de lince para leer las pegatinas a tantos metros de altura. El enaltecimiento majara se antepuso a la causa. Involución.