Después de unas Navidades atípicas, comienzan unas rebajas bajo la incertidumbre de nuevas restricciones. La subida de contagios en la provincia y las lluvias provocadas por la borrasca Filomena han motivado que el centro de Málaga y sus calles más comerciales se encuentren con poca afluencia en las primeras horas de las rebajas de enero.

"El agua fastidia mucho, mata", cuenta Salvador Portillo, dueño de 'Calzado Vía Nueva' del centro histórico de Málaga. El propietario ha manifestado su enfado por la escasa ayuda que recibe el comercio local por parte de las instituciones. "No tenemos ayuda de nadie, ni del Gobierno de Andalucía, ni del alcalde de Málaga", afirma. Salvador lleva 17 años trabajando en la zapatería, "aunque estos dos últimos años voy para atrás como los cangrejos". Las ventas por internet y las grandes empresas compiten en desigualdad de condiciones con el pequeño comercio: "No puedo poner los precios de Amazon o Inditex, no puedo competir. Nos come la compra online". Ester, una joven malagueña, se esperaba más cantidad de ropa y más ofertas, por ello asegura que todo lo que compre en estas rebajas será por Internet. A raíz de esto, Salvador confiesa que cerrará su otra zapatería del barrio de Huelin. "¿Cómo pago la seguridad social, el alquiler, la luz, y demás impuestos con las ventas que tengo?", lamenta.

El coronavirus también ha afectado a la normalidad de este comercio malagueño. Salvador cuenta con dos trabajadores que se encuentran actualmente en ERTE, aunque asegura que tendrá que despedirlos si la situación no mejora: "2021 va a ser peor que 2020". En cambio, María José López, trabajadora de 'Centro Moda Málaga', tiene esperanzas en que este nuevo año sea mejor que el pasado. "Las ventas han fluido un poco mejor. Hoy no por el tiempo, pero en general sí, porque este año hemos adelantado las rebajas para incitar las compras navideñas".

Al igual que Salvador, María José cree que el pequeño negocio está aislado frente a las grandes superficies. A pesar de ello, la gente se ha volcado con el comercio local: "Este año la gente prefiere las tiendas pequeñas para evitar las aglomeraciones, al menos mi tienda es más segura y está más controlada que muchas grandes empresas". María José afirma que los malagueños están aún reacios por el virus, aunque desea que la vacuna incremente las ventas: "Al no haber reuniones, ni celebraciones, la gente no compra ropa nueva". Dos vecinas de la capital coinciden con la trabajadora. "No vamos a comprar en rebajas, ya que no podemos salir a ningún lado", afirman.