07 de enero de 2021
07.01.2021
La Opinión de Málaga
Crónicas de la Ciudad

De las ventajas de un Guadalmedina natural

El proyecto de Ecologistas en Acción es ilusionante y viene avalado porque su responsable ya ha transformado en una maravilla natural el río Manzanares

06.01.2021 | 18:37
Así podría lucir todo el cauce del Guadalmedina. La foto fue tomada hace unos meses a la altura de Las Virreinas, donde el cauce del Guadalmedina ha dejado atrás el suelo de hormigón y la Naturaleza ha tomado posesión del río, todavía en pleno casco urbano. La propuesta de Ecologistas en Acción es la misma que con tanto éxito han hecho posible en Madrid con el río Manzanares, que en pocos años se ha convertido en un vergel y sin divergencias políticas: los populares madrileños también respaldaron la operación.

Ecologistas en Acción presentó en vísperas de las Navidades, en mitad del Puente de los Alemanes, un proyecto para devolver la Naturaleza al río Guadalmedina que, por su simplicidad, bajos costes y ventajas para el Medio Ambiente, supera con creces todos los presentados hasta la fecha, caracterizados por unos presupuestos dignos de una superproducción de Hollywood y un intento de quitar el río de nuestra vista.

El Guadalmedina, lo saben los malagueños, ha sido un estorbo mortal, de ahí tantos intentos a lo largo de los siglos por desviarlo, para que deje de pasar por mitad del casco urbano porque causaba muerte y destrucción... y en los últimos lustros, una sensación de fealdad incrustrada en un ciudad que vive de su imagen.

Lo importante es que lo que los ecologistas presentan no es ningún brindis al sol. El proyecto viene avalado porque su autor, Santiago Martín Barajas, es el responsable de uno similar: la exitosa renaturalización del río Manzanares a su paso por Madrid, que a su vez ha contado con el respaldo de los actuales gobernantes del PP.

El Manzanares, recordaba Santiago, con esta transformación que en muy pocos años ha llenado de vida su cauce, ha dejado de ser esa corriente de agua de la que Quevedo señalaba que se llamaba 'río', porque los madrileños no podían evitar reírse cuando pasaban por él.

Hace unos meses contábamos en esta sección el espectáculo natural que se forma desde el puente de la Palmilla, cauce arriba, cuando queda desterrado el hormigón del suelo y su lugar es ocupado por una tupida vegetación, garcetas y ánades reales.

Devolver ese precioso espectáculo desde la altura de la iglesia de Fátima hacia abajo, con el destierro del cauce de hormigón, sería digno de estudiarse en profundidad. Además, evitaría tener que volver a 'camuflar' nuestros puentes con flores para que malagueños, turistas y visitantes no echaran un vistazo a nuestro tétrico río.

Eso sí, para que se cuadrara el círculo, a este proyecto le haría falta añadir un conducto de evacuación rápida de las aguas, en caso de una de esas avenidas extraordinarias que pueden producirse de siglo en siglo, pero que con la presa del Limonero es un riesgo real.

Por lo demás, y sin ese añadido, estaría presupuestado en 4,5 millones de euros, nada que ver con los puentes-plaza proyectados. En cualquier caso, incluso estos dos proyectos se podrían fusionar, aunque habrá pocas ganas de cubrir el cauce si en pocos años se convierte en un espectáculo de la Naturaleza. Igual que el Manzanares.

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