El asalto al Capitolio de los Estados Unidos de América por parte de seguidores del presidente Trump, ese empresario excesivo y egomaníaco metido a político populista, me pilló en el sofá de casa rumiando un resfriado de aúpa. Así que, al poco, y para matar el tiempo, comprobé los perfiles del líder de la oposición municipal, Daniel Pérez, y del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en Facebook para ver si opinaban sobre lo sucedido. Ambos habían efectuado sendas entradas en sus redes sociales al respecto, el regidor malagueño asegurando que las democracias fuertes resistirán el envite de «la demagogia, el populismo y la mentira». Pérez, por su parte, usó el mensaje para atizar a Vox y al PP. «El fascismo no se debe tolerar ni alimentar», dijo. Se refería el portavoz del PSOE a «la deriva» de los populares y a la situación de algunos de sus gobiernos, que se apoyan en Vox. En cualquier caso, y aunque lo sucedido en Estados Unidos nos pilla demasiado lejos, este es el riesgo extremo que existe cuando un gobernante, en lugar de coser, de unir, o de asumir el papel del gran componedor, en palabras de la periodista Pilar Urbano, se dedica a polarizar. Aquí ya lo vimos con la teoría de la tensión de Zapatero o el dóberman de Aznar en su implacable oposición a Felipe González.

En clave local, y más allá de las lecturas que el alcalde y el jefe de la oposición hicieron en Facebook acerca del asalto, la Navidad ha venido marcada por un nuevo debate en torno a la posibilidad o no de desmantelar el núcleo chabolista de los Asperones, donde un millar de familias malvive desde hace 34 años sin otro horizonte que ver cómo se perpetúan la miseria y las promesas incumplidas por todas las administraciones. Este periódico dio la exclusiva de que la Junta quiere hacer una mesa técnica sobre el futuro del núcleo, el Ayuntamiento aplaudió la medida, con Francisco Pomares, edil de Derechos Sociales, asegurando que irían de la mano con el Ejecutivo andaluz y que la idea es desmantelar aquello poco a poco, mientras que el PSOE echó en cara al Consistorio y a la Junta que no hayan abordado el tema hasta ahora. Lo digo sin reírme. Unidas Podemos, el único partido que año tras año ha seguido colocando el tema en agenda y ahí están las hemerotecas, en boca de la parlamentaria andaluza Vanessa García dijo esperar que todo esto no sea otro brindis al sol. La idea del Consistorio es ir, como ya he reseñado, «poco a poco». Aquí lo que toca ya es poner la velocidad de crucero y mostrar voluntad política para que un gran acuerdo ayude a desmantelar la barriada. Lo de ir poco a poco es mejor dejarlo para otro día.

Estas fiestas también ha existido un interesante enfrentamiento dialéctico entre la oposición y el equipo de gobierno a cuenta de si debe hacerse o no una consulta popular para decidir si el dique de Levante del Puerto de Málaga ha de acoger o no un rascacielos de 150 metros de altura, que finalmente sería un hotel de lujo de capital catarí. La Plataforma Defendamos Nuestro Horizonte ya dio aquí una solvente batería de razones para oponerse a una obra que, ciertamente, va a cambiar la imagen de nuestro litoral. El caso es que Daniel Pérez, líder del PSOE, apoyó inicialmente el proyecto y ahora coincide con IU y Podemos en que hay que preguntarles a los ciudadanos sobre si debe ir allí el hotel o no. El regidor malagueño afeó el gesto a Pérez y glosó las aparentes dificultades existentes para hacer una consulta popular que, de cualquier forma, se recoge en las normas municipales, más, según parece, como un brindis al sol que como una iniciativa política realizable en este y otros asuntos. Esa consulta no estaría de más para acabar con la controversia en un proyecto tan discutido y que, por cierto, acabará en la mesa del Consejo de Ministros. Adelante ya ha anunciado por boca de Eduardo Zorrilla que va a hacer todo lo posible porque el tema no llegue a nada. El PSOE tiene la pelota en su tejado.

El pasado jueves, por cierto, comenzaron a hacerse las catas geoarqueológicas en la parcela del Astoria, una técnica escasamente invasiva que busca determinar si hay restos que merezca la pena conservar entre los 5,5 y los 10 metros de profundidad. Ya saben el fuerte debate ciudadano que hay en torno al futuro de una parcela estratégica para la ciudad de Málaga. Los expertos creen que van a hallarse más tumbas romanas, sobre todo en la parte más cercana a Alcazabilla. Hay proyectado un edificio traslúcido con usos culturales, comerciales y gastronómicos, que además ha sido declarado de interés general por la ciudad. Frente a esta iniciativa, muchos piden dejar diáfano ese suelo para que pueda visitarse como si fuera un parque geoarqueológico, integrado en el contexto del Teato Romano y Alcazaba-Gibralfaro (que ya tiene un plan más ambicioso de conservación).

Mañana, por cierto, entra en vigor la zona azul en Cruz de Humilladero después de varias semanas de funcionamiento en Huelin. El PSOE sigue agitando este asunto en ruedas de prensa, al igual que el tema de las aglomeraciones y las luces de calle Larios. Han cogido el camino de acusar a De la Torre de no escuchar a los ciudadanos. De Estados Unidos a la zona azul, hay para todos.