10 de enero de 2021
10.01.2021
La Opinión de Málaga
Entrevista

"Hubo crisis entre Cs y el PP por Cassá, pero la aparcamos y el fruto son los presupuestos de 2021"

«En la pandemia los alcaldes nos han visto como la administración más cercana y efectiva», asegura el presidente de la Diputación, Francisco Salado - «Cassá está en el mismo sitio que en la investidura, con apoyo a este presidente y al equipo de gobierno. Para mí eso no es transfuguismo», señala Salado

10.01.2021 | 05:00
El presidente de la Diputación Provincial de Málaga, Francisco Salado, en su despacho de la sede de la Diputación.

La institución aprobó el 30 de diciembre el presupuesto más grande de su historia para ayudar a los municipios, al tejido productivo y a la ciudadanía frente a la pandemia del Covid-19. francisco Salado, presidente de la Diputación de Málaga, afirma que los proyectos que se pondrán en marcha a lo largo de este año y el siguiente servirán para dinamizar la economía de los municipios. «Hemos puesto toda la carne en el asador», asegura.

La Diputación de Málaga aprobó a final de año un presupuesto récord para 2021 destinado a dar respuesta al impacto económico y social que ha supuesto la pandemia del coronavirus. Su presidente, Francisco Salado, afirma que las circunstancias excepcionales que vivimos han obligado a la institución a realizar un esfuerzo económico en consonancia, incluyendo la petición de préstamos bancarios por valor de 100 millones de euros que servirán para impulsar proyectos de infraestructuras que dinamizarán la economía provincial. Salado repasa con La Opinión este complicado año, hace balance de la respuestas a la pandemia y comenta también sus impresiones acerca de la estabilidad de su pacto de gobierno con Cs, tras las tensiones generadas por la marcha de Juan Cassá de este formación el pasado mes de mayo.

El presupuesto de 2021 contará con 365 millones, con una subida del 40%, y de los que 132 millones serán para inversiones, más del doble del año anterior ¿Veía a la Diputación obligada a dar este salto para paliar el impacto de esta crisis?
Por supuesto. Lo tenía muy claro. La Diputación tenía que poner toda la carne en el asador en este momento tan complicado en lo sanitario y en lo económico. El esfuerzo no es sólo del presupuesto corriente, que cada año sube más o menos algo, sino de los recursos extraordinarios, como corresponde a una época que también lo es. Por eso hemos incluido un préstamo de 100 millones de euros para inyectarlo en la economía de Málaga en 2021 y 2022. Una inversión de este calibre necesita de una gestión para elaborarlos proyectos, tramitarlos, licitarlos y construir). Es una estrategia hasta final de legislatura para seguir potenciando iniciativas como la Senda Litoral o la Gran Senda e ir incorporando otras. Eso, además de mejorar las infraestructuras, generará economía para las pymes, que es lo que necesitamos. Con este presupuesto, la Diputación está a la altura de las circunstancias.

En su estreno como presidente hace año y medio apostó por la lucha contra la despoblación como prioridad. ¿Cumplen también las cuentas ese objetivo?
La gran mayoría de las obras y proyectos que se contemplan son para el interior de la provincia. Mejora los servicios públicos y las infraestructuras turísticas es un arma importante para luchar contra la despoblación. Todas estas inversiones generan empleo. Un ejemplo es el Caminito del Rey, que ha creado una sinergia turística de creación de empresas importantísima en su entorno. Eso hace que los ciudadanos de estas zonas pueden fijarse al territorio. Hay otro proyecto que queremos arrancar, el Plan Via-ble, que mejorará la movilidad en el interior. Si hacemos más fáciles los desplazamientos entre los pueblos y las zonas neurálgicas a nivel económico, facilitaremos que las personas se queden en esos municipios. Por eso, este año pondremos 10 de los 50 millones previstos para ese plan.

Pedirán préstamos por valor de 100 millones, ¿cómo controlarán el endeudamiento?
Ese margen lo hemos establecido tras hablar con Intervención, a quien le hemos preguntado cuántos recursos podíamos pedir sin poner en riesgo la solvencia de la institución. Yo no quiero hipotecar corporaciones futuras. Nos hemos asesorado con el área económica sobre el nivel de endeudamiento que se puede soportar sin entrar en problemas de futuro. Y ese margen es factible, por eso hemos ido a esa cantidad.

¿Qué análisis hace de la respuesta política que se ha dado a esta crisis a todos los niveles?, ¿ha sobrado confrontación y ha faltado más espíritu colaborador entre administraciones?
La lucha contra la pandemia no va a ser un gran ejemplo de coordinación. Se ha dejado en manos de las comunidades autónomas la gestión de las medidas en materia de movilidad y restricciones, y eso no ha sido lo más ilustrativo y pedagógico para la ciudadanía de cara a dar la imagen de un Estado fuerte. El Gobierno lo que ha hecho es quitarse un problemas de en medio. Sólo sale para vender las buenas noticias, como la llegada de las vacunas, y ha dejado los problemas y las medidas impopulares y restrictivas (que son las que tienen un coste de desgaste político) a las comunidades. Es una grave irresponsabilidad. El estado de alarma está para que se centralicen decisiones, para coordinar medidas, y para que no haya, como ha ocurrido, 17 formas distintas de afrontar la Navidad. Para mí, ha sido una vergüenza como país. Eso no ocurre en ningún estado serio. El Gobierno debería haber coordinado esas medidas, que para eso tiene las competencias. Al menos deberían haberse uniformado la movilidad y luego, haber particularizado en temas como los horarios de establecimientos. Que un malagueño no haya podido ir, por ejemplo, a Valencia cuando por detrás, a través de los aeropuertos, llegaban gente de Francia o el Reino Unido, no es de país serio. El Gobierno ha fracasado en esa labor.

¿Está satisfecho de la respuesta de la Diputación?
Sí, tuvimos un comienzo muy difícil, como todas las administraciones porque nos enfrentábamos a algo desconocido, con un mercado desabastecido de equipos de protección (EPIs). Fueron meses complicados. Todos los alcaldes lo pasaron muy mal, porque querías actuar y no tenías medios. Pero a medida que avanzó la llegada de los EPIs le tomamos el pulso a la pandemia. La Diputación ha estado ahí para ayudar sobre todo a los pequeños municipios y los ciudadanos. Hemos sido ejemplo de respuesta rápida e inmediata y soluciones provechosas, con efecto en la ciudadanía, no de venta mediática. El plan de inversiones acometido, los fondos incondicionales a los ayuntamientos, las ayuda a las empresas y autónomos para gastos relacionados con el Covid... creo que los alcaldes nos han visto como la administración más cercana y efectiva. Hemos atendido las demandas de los sectores y asociaciones. En toda España, somos una de las administraciones que ha dado en el clavo y con mayores cuantías. Un autónomo ha podido recibir hasta 16.000 euros a fondo perdido de la Diputación sumando todas las ayudas. Que me digan qué administración ha dado eso.

El turismo ha sufrido mucho.
Hemos sido el altavoz de la industria turística, que ha sido maltratada por el Gobierno. Se la ha ignorado, no ha habido ninguna medida que haya solventado la situación catastrófica que ha sufrido el sector. No se tomaron a tiempo los protocolos de entrada y salida de viajeros. Los corredores seguros llegaron tarde y se negociaron siempre de una forma parcial, con Canarias y Baleares. No se ha visto al turismo de forma global, ni se adoptaron medidas para, al menos, amortiguar la caída de ingresos y de turistas. Terminó el verano y se cubrió sólo con el turista nacional. En Navidad, el turismo ha sido cero.

Todo hace temer que este 2021 tampoco será bueno. La Semana Santa se da ya por perdida y el verano está envuelto en la incertidumbre, ¿qué papel jugará Turismo Costa del Sol?
Para Semana Santa, la situación será igual porque el calendario de vacunación no va a permitir todavía un flujo importante de turistas. Así que las expectativas están puestas en el verano si las garantías sanitarias van a mejor. Es complicado, pero es donde tenemos las miras puestas, en salvar algo de la temporada de verano con una gran movilidad del turista nacional si la vacunación avanza. Eso haría que el verano de 2021 fuera igual al de 2020, donde ese turista nacional ha salvado la campaña en algunas poblaciones. Las perspectivas del turista internacional, en cambio, no son de momento muy halagüeñas. Turismo Costa del Sol va a seguir promocionando nuestro destino en Reino Unido o Alemania, aun con estas circunstancias, para que ningún turista nos olvide y nos elija de nuevo cuando se reabran las fronteras. También daremos ayudas a las pequeñas empresas. No podemos llegar a los hoteles porque no tenemos recursos para inyectar liquidez a toda esa planta que permanece cerrada. Eso es competencia de otras administraciones, que deberían estar haciendo planes de rescate a un sector tan dañado.



¿Qué balance hace del gobierno en coalición con Ciudadanos?
Ha sido muy positivo, a excepción de ese punto de inflexión que fue la marcha de Juan Cassá, que creó un estado de tensión en las relaciones entre Cs y el PP al mantener su acta. Al final, siempre lo he dicho, Cassá es un protagonista más en la política provincial porque a la hora de emitir su voto decide en los asuntos de Málaga, tanto en el Ayuntamiento como en la Diputación. Hubo un momento de inflexión y crisis en la relación Cs-PP pero creo que el sentido común ha hecho que las dos fuerzas sepan aparcar esa tensión y dedicarse a lo importante: gestionar los intereses, presupuestos y proyectos de la Diputación. Fruto de ello es que no habido parón en la gestión de los asuntos importantes, a pesar de esta crisis, y que el presupuesto se ha elaborado con el apoyo y el trabajo de los dos partidos. El tema, por tanto, está aparcado, independientemente de discursos a nivel autonómico y provincial que hablen de transfuguismo. Las reuniones de estos días han sido cordiales y productivas.

Usted no considera tránsfuga a Cassá.
El hecho de que una moción se apruebe en el Ayuntamiento de Málaga no hace que una personas sea tránsfuga o no. Cassá es un concejal no adscrito pero no entra en la figura del tránsfuga, que es la persona que se va de su grupo político para cambiar el statu quo de una institución pública. Quitar por ejemplo a un alcalde o a un presidente de Diputación. Y eso no ha ocurrido. Cassá está en el mismo sitio que en la investidura, manteniendo el apoyo a este presidente y al equipo de gobierno. Para mí eso no es transfuguismo.

La oposición le critica que otorgue funciones a Cassá.
Aquí no tiene más prebendas de las que tenía con anterioridad. Era portavoz del cogobierno y ahora lo es del gobierno. Son las mismas responsabilidades, tareas, funciones, sueldo... su estado no ha cambiado. En función de la doctrina del Tribunal Supremo sigue estando en la misma tesitura, aunque Cs se empeñe en llamarlo tránsfuga.

Unicaja y Liberbank han aprobado finalmente su fusión en unos términos que evitan el riesgo de que, en dos años, el banco malagueño perdiera poder en la entidad fusionada.
Como debe ser. Unicaja debía tener un sitio preminente y prioritario en la fusión. Se ha demostrado que su buena gestión funcionó cuando hubo una gran crisis de las cajas de ahorro. Su modelo es de éxito. Eso se tiene que seguir viendo en este nuevo banco. Por eso no entendía que Liberbank tuviera más prioridad, siendo el banco absorbido. Había que darle ese lugar a Unicaja y sus directivos, y al posicionamiento de Málaga como provincia.

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