Tras el incremento del número de contagios después de las fiestas, la Junta de Andalucía ha decidido endurecer las restricciones. El toque de queda a las 22.00h y el cierre perimetral de la comunidad son algunas de las medidas que el presidente de la Junta Juanma Moreno ha establecido. Sin embargo, la hostelería y el comercio también se han visto perjudicados. Ante estas limitaciones, ¿cómo afectan a los negocios locales?

Desde este lunes, la hostelería podrá permanecer abierta hasta las 18 horas, eso sí, las cafeterías podrán contar con dos horas más, hasta las 20 horas sin vender alcohol. El servicio de comida a domicilio podrá realizarse hasta las 23:30 horas. A propósito de estas nuevas restricciones, Miguel, camarero de 'Casa Lola', afirma que la hostelería es el sector más castigado por estas medidas. "Si a las nuevas restricciones le sumas el mal tiempo, ya está todo hecho. Nosotros solo tenemos dos mesas dentro, por lo que vivimos de la terraza" cuenta. Este negocio, además de reducir el horario también ha reducido la plantilla. "Antes éramos 10 o 12 camareros. Ahora, muchos están en ERTE y los que tenían contrato temporal en la calle", lamenta. Miguel no tiene esperanzas en el futuro y afirma que como la situación no mejore tendrá que enseñarles a sus dos niños "a comer piedras".

Carlota es dueña de la cafetería 'Dulces Dreams' y, al igual que Miguel, ve el futuro muy incierto. "Estas nuevas restricciones me afectan mucho económicamente porque a pesar de la reducción horaria y de plantilla sigo pagando los mismos impuestos que antes. Por ejemplo, pago el 100% del impuesto de la terraza al Ayuntamiento de Málaga aún con la reducción de horario que se me exige", protesta. Carlota se queja también de la falta de ayudas por parte de las instituciones: "No he recibido ni una sola ayuda, pero ni del Gobierno de España, ni de la Junta de Andalucía, ni de la Diputación de Málaga, ni del Ayuntamiento de esta ciudad". Esa ausencia no solo golpea a Carlota, sino que la capital también se ve afectada: "Málaga vive de la hostelería".

Al contrario que los dos testimonios anteriores, Martín, dueño del restaurante 'El Socavón', es más optimista de cara al futuro. "La situación es difícil, pero ya están vacunando y la pandemia no va a durar 100 años. Además, vengo de Argentina y no me puedo permitir bajar los brazos", afirma. Martín posee la ventaja de la comida a domicilio frente a otros compañeros del sector y se apoya en esto para mantener la esperanza. "Para esta ciudad es muy importante el turismo, cuando empiece a llegar la cosa mejorará", asegura. Los tres hosteleros depositan todas sus esperanzas en los futuros extranjeros.

"Espero que a partir de abril, con la vacuna y la llegada del turismo la cosa mejore", se muestra esperanzada Verónica Campos, dueña de Anita Ber Ber Atelier, una tienda de moda sostenible que pertenece al otro sector afectado por las medidas: el comercio local. Estos establecimientos reducirán su horario hasta las 20:00h. Verónica se siente "loca" ante las diversas restricciones que lleva cumpliendo desde que se inició la pandemia. "Para mí sería mejor cerrar al completo y recibir algún tipo de ayuda. No como ahora, que trabajo menos horas, pago lo mismo y no recibo ningún tipo de ayuda", cuenta. Verónica tenía pensado contratar a un trabajador mientras que ella dedicaría su tiempo a diseñar, pero la pandemia le ha cambiado los planes: "Con esta situación y la falta de ayudas es imposible".

Enrique, dueño de la peluquería 'DK Barber Shop', todavía no ha visto ninguna ayuda de parte de las instituciones: "La última que he solicitado es la que está destinada a los autónomos y está dotada de 1.000€, pero aún no he recibido noticias de ella". La situación abruma a este autónomo, quien tiene una visión muy pesimista. El cierre perimetral de la comunidad y de las provincias junto a demás restricciones mermaron en la facturación de su pequeño negocio, así que no espera una mejoría con estas nuevas limitaciones.

La reducción horaria también ha afectado a 'Caramba', una tienda de ropa y complementos. Una de sus trabajadoras afirma: "Hay mucha gente que aprovechaba las últimas horas de la tarde para realizar sus compras y ahora no pueden". Esta empleada estaba en período de prueba cuando comenzó a trabajar, por lo que le dieron de baja muy pronto y no tuvo opción a solicitar ninguna ayuda. "Cuando volví a trabajar hace dos meses entré con mucha alegría porque llevaba mucho tiempo sin hacerlo" manifiesta con ilusión.