«Mi mujer, Victoria Pérez, de 77 años, que tiene un 86 por ciento de discapacidad a causa del parkinson, se cayó en el cuarto de baño y le tuvieron que echar puntos, y en cuanto a mi hijo Juani, el pobre está cada vez peor», cuenta José Fernández, vecino de La Paz de 79 años.

José es el único que puede cuidar ya de su hijo Juan Antonio, de 45 años, 1,70 de altura y un 98 por ciento de discapacidad, pero ayer mismo, padre e hijo se encontraban en el Hospital Clínico porque dieron positivo en Covid, aunque su hijo Juan Antonio ha resultado asintomático y parece que lo van a enviar de vuelta a casa, informaba ayer el padre.

La preocupación de José, ahora mismo, es cómo va a poder atender su mujer a Juan Antonio, si ella apenas puede moverse, por lo que pide ayuda. Es un capítulo más en la tragedia de esta familia, que sueña con que su hijo tenga una residencia permanente en la que pueda ser cuidado.

Como en otra ocasión explicaron a La Opinión, en 2014 y 2017 dijeron que no respectivamente a sendas plazas para su hijo en la sede de Aspromanis y en un centro de Coín, en el primer caso porque aún se sentían con fuerzas para cuidar de él y no querían separarse de su hijo y en el segundo, porque les apenaba tenerlo tan lejos. Pero de cuatro años para acá, la situación ha cambiado por completo, ya que sólo a José le queda algo de fuerza para cuidar de su hijo: «Yo lo estoy pasando canutas porque ya se orina en al cama y hay que ponerle pañales. Aquí estoy luchando hasta que Dios quiera», lamenta.

Desde hace unos seis años, Juan Antonio acude todas las mañanas, de lunes a viernes, al Centro de Atención para Personas con Necesidades Especiales Virgen de la Candelaria, en Alhaurín de la Torre. La esperanza de este matrimonio es que pronto se convierta en residencia y su hijo pueda convertirse en uno de los residentes permanentes. Ya no pueden seguir cuidando de él.

Una portavoz de la Junta de Andalucía informó de que el año pasado el centro Virgen de la Candelaria fue visitado por técnicos para autorizar el funcionamiento como residencia, «pero se detectaron algunas deficiencias subsanables y se abrió un plazo para que la entidad lo hiciera». La Junta está a la espera de que se arreglen y el procedimiento sigue abierto, añadió.

Un portavoz del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre informó de que el centro Virgen de la Candelaria es un equipamiento municipal inaugurado en diciembre de 2010, gestionado por la Fundación Esperanza.

Durante la etapa socialista de la Junta, el portavoz destacó que en tres ocasiones el Ayuntamiento pidió a la administración autonómica concertar las 15 plazas de usuarios gravemente afectados, sin resultado.

Desde la llegada de los populares, explicó, «hay mejor sintonía y el Ayuntamiento está encantadísimo de que se convenien y firmen esas plazas cuanto antes». Las deficiencias que detectó la Junta, indicó, son «remaches» que se solucionarán pronto.