Ingenia es una de las empresas emblemáticas del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA). Creada en 1992, trabaja en el sector de las tecnologías de la información, las telecomunicaciones e internet, con soluciones en los campos de la ciberseguridad, soluciones digitales, servicios gestionados y e-learning. Con más de 350 empleados y 2.000 clientes en 17 países, la firma tiene dos empresas filiales en Chile y Perú. Su director general, José Blanco, comenta en esta entrevista con La Opinión el presente y futuro de la empresa.

Ha acabado un año muy complicado por el impacto de la pandemia del Covid, ¿ha afectado la situación a la demanda de servicios entre sus clientes?

Lo ha hecho poco y, en algunos casos, incluso hemos salido beneficiados. La razón principal es que nuestros clientes no han resultado afectados en sus sectores, salvo casos puntuales. Esperamos haber cerrado el año con un crecimiento de entre un 4% y un 7% y una cifra de facturación superior a los 22 millones de euros a nivel de grupo. Nos sentimos satisfechos de los resultados, y de haber aplicado experiencias que nos ayudaron cuanto tuvimos que superar la anterior crisis económica. Pero queremos hacer el ruido justo. Pensamos también en la cantidad de amigos y empresas que lo están pasando peor.

Tienen más de 350 trabajadores, ¿tuvieron que recurrir en algún momento al ERTE?

No, hubiera sido algo incongruente habiendo tenido cifras de crecimiento, aunque sean pequeñas. Es cierto que algún proyecto se nos ha parado y hemos tenido que reconvertirlo, pero no ha habido mayor problema.

¿Qué cambios de necesidades en las empresas han detectado y cómo han dar respuesta?

Empezamos a detectar al principio un deseo de los clientes de mejorar sus equipamientos físicos para los temas de comunicaciones seguras, pero a medida que la pandemia persistía y las dificultades aumentaban comenzaron también a demandar conceptos más estratégicos como la digitalización, la ciberseguridad, y la gestión de operaciones, junto a consultorías externas de diagnóstico. El camino de la digitalización se está iniciando ahora. Nosotros aconsejamos a nuestros clientes que antes de emprender un proceso de este tipo conozcan sus recursos. El e-learning tiene aquí una cabida magnífica. Notamos mucho crecimiento desde el verano, cuando ya se veía que esto iba para largo. De momento, las empresas están explorando las alternativas.

El teletrabajo ha dado un gran salto.

En el sector TIC el teletrabajo ya existía. Otros lo tenían más alejado y están viendo ahora que es una alternativa para no tener que interrumpir operaciones. Pero se necesitan buenas dinámicas, seguridad, interactividad y un equilibrio entre el trabajo presencial y el remoto. En ciertos casos se ha usado el teletrabajo para aplicar una gran carga laboral, sin procedimientos ni horarios, y ese no es el camino. De lo que se trata es de aumentar la productividad de las empresas, y no de fomentar una ineficacia con el teletrabajo.

¿Cómo lo implanta Ingenia?

Tenemos desde hace un par de años un proyecto y el 17 de marzo, justo después de decretarse el estado de alarma, pasamos de tener a 60 personas teletrabajando a aplicarlo a los 350 trabajadores. Así hemos estado operando en los momentos de mayor dificultad y confinamiento, garantizando la seguridad de la plantilla. Actualmente, tenemos un turno presencial de un día a la semana.

Estaban ustedes inmersos en un plan estratégico para superar en unos años los 25 millones de facturación y los 400 empleados ¿Esta crisis sanitaria ha obligado a rediseñar ese plan?

En términos generales no, pero es cierto que la situación ha ralentizado los planes de crecimiento y alguna de las operaciones previstas no ha salido. En todo caso, los 22 millones previstos para cierre de año nos mantienen cerca. Y la meta de los 25 millones y los 400 empleados podría conseguirse en este 2021. Cuando diseñemos el nuevo plan quizá hablemos de llegar en dos o tres años a 30 millones.

Tienen filiales en Chile y Perú, y presencia en otros mercados, ¿cómo está todo ese panorama internacional ahora?

Seguimos con el mismo modelo de expansión, tanto en centros presenciales como de operación y en alianzas estratégicas. En Chile y en Perú tenemos nuestras filiales. En Perú la pandemia ha golpeado más duramente pero desde marzo estamos teletrabajando y la cifra de negocio no se ha visto especialmente resentida. Algunos clientes han entrado en serios problemas pero con otros se ha crecido. En lo referente a las alianzas, los proyectos en Bolivia van bien, pero se han retrasado. Y la expansión que teníamos pensada en EEUU la hemos puesto en incubación. Cuando las cosas adquieran una normalidad razonable nos la volveremos a plantear. Todo proyecto internacional necesita de recursos importantes y aunque tenemos acceso a financiación externa hay que pensar en las prioridades.

El sector de las nuevas tecnologías parece estar sorteando mejor la crisis. ¿Cómo está capeando la situación el tejido empresarial del PTA?

Mi sensación es que se está llevando razonablemente bien. El confinamiento hasta finales de mayo fue intensivo, y las empresas operábamos de forma remota. Luego ha habido una orientación general a retomar la actividad en las oficinas, pero con protocolos de seguridad muy rigurosos. Podemos estar orgullosos de la respuesta del Parque.

¿Qué evolución espera de la economía en este nuevo año?

2021 arrancará más o menos igual que ahora pero en algún momento del año que todavía es difícil de precisar empezará la recuperación. Todos hemos demostrado madurez ante la pandemia, sin descuidar la actividad empresarial ni personal. Por eso, creo que 2021 acabará bastante mejor. La vacuna es una noticia tranquilizadora. En unos meses la situación económica debe ser ya distinta. Para Málaga, salir de esta realidad será también importante para segmentos como el turismo. Ahora, es cierto que el daño ha sido importante, y volver a arrancar sin expectativas claras no va a ser tan sencillo.

Una de las buenas noticias del pasado año en Málaga fue la subida de las exportaciones.

La exportación es absolutamente necesaria para las compañías que tienen una visión global. En Ingenia, la cifra del negocio exterior es de algo más del 20% y la intención a futuro es aumentar ese nivel hasta el 30%. Nuestra experiencia en Latinoamérica, por ejemplo, es muy satisfactoria. Yo animo a todas las empresas con vocación de crecimiento a que no se asusten. El mercado internacional tiene retorno rápido.

Hace unos meses se presentó la marca Málaga Tech Park para darle mayor proyección internacional al PTA.

Va a ayudar a una mayor visibilidad internacional. La necesitamos, pero no porque las cosas se estén haciendo mal sino por intensificar nuestra posición. Otros enclaves tecnológicos tienen las mismas aspiraciones y tenemos que ir más rápido que ellos. Sin duda, el PTA es muy conocido en el ámbito tecnológico, pero necesitamos ser más atractivos para que las multinacionales que vienen a Andalucía nos tengan como opción. Para eso ha nacido Málaga Tech Park, y lo veo fantástico.