La Hacienda Segovia es una urbanización relativamente reciente de Campanillas, una zona moderna cuyo cosmopolitismo se refleja en su callejero internacional, formado por capitales europeas como Bucarest, Estocolmo, Sarajevo o Riga.

Camino de este barrio, todavía dentro del casco antiguo de Campanillas, podemos encontrar un curiosísimo grupo de calles que quizás sean reflejo del amor que por la Hacienda Pública y la Historia del Derecho tuvo algún cargo municipal del siglo XX, pues todas las calles conforman, nunca mejor dicho, ‘un tributo’ a tasas e impuestos del pasado español como las calles Diezmo, Pontazgo, Montazgo, Monopolio, Habices, Aduanas y la que más quebraderos de cabeza habrá dado a vecinos, estudiantes de español y al servicio de Correos: Almojarifazgo.

Lo curioso es que, en mitad de ese ‘mar tributario’ de Campanillas y junto al Carril de Segovia, el que conducía a la antigua finca y hoy urbanización, hay sin embargo una calle que se sale de la tangente hacendística para, pese a sus pequeñas dimensiones, ofrecer un pequeño homenaje a uno de los lugares más deseados de Granada.

Se trata de la calle Sierra Nevada que, lejos de ser una avenida de anchos espacios con vistas, cuando menos, a la Sierra de las Nieves, es una modesta vía que, hace unos años, los vecinos lograron que se pusieran unos topes, suponemos que para evitar que las motos se colaran por ella con facilidad.

En nuestros días las motos lo tienen más fácil porque desaparecieron estos topes, pero también es más accesible para los peatones, ya que el Ayuntamiento instaló una rampa y una barandilla en uno de los extremos.

Una sierra sin nieve 

En este extraño 2021, prolongación del año anterior, podemos encontrarnos en lo más crudo del crudo invierno con una Sierra Nevada sin un centímetro de nieve. Se encuentra en Campanillas y es una modesta calle que comunica el Carril de Segovia con la calle Pontazgo. Eso sí, está preparada para nevadas imprevistas como la de febrero del 54 al estar provista de una rampa peatonal que también podría servir de gran ayuda a los ilusionados esquiadores, como hemos visto hace unos días en muchas calles de Madrid. Habrá que esperar.

Después de ver estos días las imágenes de esquiadores descendiendo las escalinatas del Museo del Prado como si estuvieran en Baqueira, imaginen qué aspecto tendría la calle Sierra Nevada de Campanillas si en Málaga diera por nevar como en febrero del 54.

Lo único que no nos evocarían las blancas montañas de Granada sería el cielo lleno de cables, un galimatías aéreo en el cruce con calle Pontazgo. Quizás este siglo los soterren.

Una vez acabado el sainete presidencial de Trump, el riesgo sería que le diera por no repetir suerte en su país, se encaprichara del Atlético de Madrid y se planteara la alcaldía de Marbella, un municipio lleno de campos de golf que ya eligió a un alcalde con su talla de estadista. No descuidemos en Málaga al ‘agente naranja’.