Cuando la foto fue tomada el pasado lunes 18 de enero, el área de contenedores de la calle Hortensia, en la zona de la Hacienda Segovia, en Campanillas, no lucía su peor aspecto.

Hace unos días hablábamos de la Hacienda Segovia, la nueva zona de expansión de Campanillas cuyo callejero tiene la particularidad de estar dedicado en su mayoría a capitales europeas.

Pero junto a calles como Riga, Oslo, Helsinki o Estocolmo, que nos evocan fríos bajo cero, en la Hacienda Segovia también hay una calle dedicada a una hortensia que no termina de florecer y, metafóricamente, sigue luciendo su buena ración de cardos.

De hecho, hace tres años y medio la Asociación de Vecinos Evolución de Campanillas, por medio de la presidenta Carmela Fernández, denunció un problema que persiste en idénticas condiciones en la calle Hortensia, y todo apunta a que no cambiará hasta que no se termine de urbanizar.

Porque en esta vía, una buena parte de la acera norte se corresponde con un terrizo que continúa por breve espacio en el Carril de Segovia, y en el que encontramos, además de hierba mullida y por tanto ausencia de aceras, una ristra de contenedores, dos de ellos, probablemente, de los tiempos de la última glaciación.

Quizás porque todo el monte es orégano y por la presencia de estos dos vejestorios para basura orgánica, el caso es que rara es la semana en la que la basura no aparece ‘espurreada’ de mala manera, en ocasiones con la propina de unos escombros que no deberían estar allí.

La asociación de vecinos ha pedido al Ayuntamiento que no espere a que un promotor se apiade de la zona para que sea urbanizada y le ha reclamado que ponga aceras antes de que ese día llegue -no sabemos de qué año-. Los vecinos están convencidos de que con aceras, la calle Hortensia ofrecería un aspecto menos salvaje y los incívicos se lo pensarían dos veces a la hora de ensuciar el entorno. La petición la lanzaron en septiembre de 2017 y de momento no ha tenido ningún eco.

Incomprensible prohibición

A este humilde firmante le resulta absolutamente incomprensible y en absoluto razonable que el Gobierno central se niegue a adelantar el toque de queda a las 8 de la tarde en Andalucía, como llevaba pidiendo la Junta de Andalucía desde hace días. La salud, en este caso la de los malagueños, debería estar por encima de cualquier estrategia ministerial de brumosos resultados.