El pasado viernes el patronato de la Fundación Cementerio Inglés de Málaga, la entidad privada que desde 2006 gestiona el cementerio protestante más antiguo de la España peninsular, anunció que cerraba el camposanto de lunes a viernes, ante la grave crisis económica provocada por la pandemia.

Como este martes informó a este diario Jaime Aguilera, vicepresidente de la fundación, «mantendremos abiertos los sábados porque es el día con más visitas y los domingos porque hay misa anglicana, pero de lunes a viernes, mientras no cambie la situación y no vengan turistas nacionales y extranjeros, es inviable».

Como detalló, el Cementerio Inglés tiene unos gastos fijos al año de 30.000 euros, que incluyen el agua, jardinería, seguros y el pago a la empresa que gestiona el cementerio. Jaime Aguilera comentó que antes de la pandemia, las cuentas salían adelante gracias a la venta de entradas, los eventos culturales que se realizaban y la novedad de los columbarios, pero los meses de confinamiento de 2020 y el cierre perimetral de Málaga han obligado a cerrar entre semana, «porque el agujero económico era insostenible».

Antes de tomar esta decisión (anterior al cierre de las actividades no esenciales a partir del miércoles) explicó que la Fundación redujo el gasto de agua y rescindió el contrato de jardinería, pero ni siquiera así ha podido afrontar la situación.

No recibimos ayuda de nadie

Para el vicepresidente, el nudo gordiano es «lo difícil que resulta sostener una fundación privada». A este respecto subrayó que «no recibimos ayuda de nadie», y que ni siquiera pueden tener acceso al uno por ciento cultural «porque somos una fundación privada».

A este problema se añade la paradoja de gestionar un Bien de Interés Cultural que multiplica las dificultades a la hora de realizar cualquier actuación.

Vista del Cementerio con la iglesia anglicana de Saint George. Gregorio Torres.

Hasta la fecha, las únicas ayudas que recibe son las que de forma aislada ofrece el Ayuntamiento para alguna obra de emergencia, como cuando unos bancales se vinieron abajo y, con el remanente, dado que la licitación era a la baja, se arregló el muro de calle Ibarra «que también se venía abajo», informó.

Por este motivo, Jaime Aguilera aprovechó para pedir ayuda a entidades como la Fundación Unicaja, la Fundación la Caixa y a las administraciones, para que el Cementerio Inglés pueda seguir siendo un monumento de Málaga sin apuros financieros. «Somos austeros», subrayó, por eso consideró que 30.000 euros al año es un gasto del que podría hacerse cargo muchas entidades o administraciones, como ocurre con el Cementerio de San Miguel.

El vicepresidente de la Fundación también quiso recordar que los columbarios son otra fuente de ingresos para el sostenimiento del camposanto, el primero de los cuales fue para los restos del dramaturgo Miguel Romero Esteo.  

El Cementerio Inglés de Málaga, inaugurado en 1831, es el segundo camposanto protestante más antiguo de España tras el de Puerto de la Cruz (Tenerife).