Si mañana, por un «milagro», se alcanzase el contagio cero, los hospitales y las UCI seguirían recibiendo pacientes durante dos semanas más. Así ejemplifica Domingo Daga, intensivista malagueño y vocal de la Sociedad Andaluza de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias, el riesgo de colapso al que se enfrentan los Cuidados Críticos si no se doma pronto esta tercera ola. «Esto no va a ser sostenible».

¿En qué situación están las Unidades de Críticos?

La presión asistencial que tenemos en el hospital y en las Unidades de Cuidados Intensivos es muy alta, entonces estamos preocupados porque si esto no empieza a frenarse y las incidencias que estamos teniendo todos los días frenan pronto, y la sociedad no acaba de ser consciente del problema que tenemos encima, podemos llegar a un nivel de saturación que nos imposibilite tratar a toda la gente que lo necesita.

¿Podría darse la situación de tener que seleccionar, escoger entre pacientes que tengan más posibilidades de salir que otros?

Es una cuestión de números. Hay una serie de recursos, tanto materiales como humanos, y si la presión de la asistencia supera los recursos que tienes, habrá un momento en que por más que quieras improvisar y abrir y ampliar... llevamos un par de semanas con unos ingresos que exceden con mucho el número de altas de enfermos que se van.

Habla usted de saturación en estas unidades, ¿cómo lo encaja el personal? Porque se habilitan nuevos espacios pero no hay más personal para cubrirlos.

Ese es el tema. La multiplicación de los panes y los peces solo se dio en la Biblia. Los recursos materiales y humanos no son infinitos. Si me apuras es mucho más fácil conseguir recursos materiales que recursos humanos. Es verdad que puedes levantar un hospital de campaña y poner camas, incluso poner hasta respiradores. Pero es que ni las camas ni los respiradores sirven si no hay profesionales capaces de manejar esa tecnología. Y ese material humano no se genera de un día para otro. Además de los seis años de carrera, después hacen cinco años de especialidad. Son once años, esto no se puede improvisar. Ahora estamos intentando multiplicarnos a base de echar más horas, de hacer más guardias, pero claro, eso tiene un límite.

¿Esta situación puede llevar a un nivel incluso de colapso?

Claro que sí, si seguimos dos o tres semanas más con el nivel de incidencia actual que tenemos. Si esto se mantiene así muchos más días, es evidente que se saturará y llegaremos a una situación de colapso, de imposibilidad de atender todas las necesidades. Por eso insisto en la importancia de colaborar en ello, o nos implicamos todos. Si no evitamos los contagios, la gente va a seguir ingresando, y un porcentaje de los que ingrese al final va a acabar en la UCI. Entonces, o frenamos las ruedas desde el principio o esto no va a ser sostenible.

Además, estas unidades ven el reflejo unas tres semanas después del contagio...

Imagínate que a partir de hoy ya no hubiera más contagios, hay un milagro y hoy los contagios se acaban. Nosotros seguiríamos ingresando enfermos en la UCI en los próximos quince días, porque muchos enfermos que están ingresados en el hospital o que están en sus casas empezando con síntomas, en los próximos diez o quince días, un porcentaje de ellos va a empeorar y un grupo de ellos va a acabar en la UCI. Esto tiene un efecto retardado, que baje la incidencia no se va a notar inmediatamente en el hospital.

O sea que podemos hablar de que la curva de ingresos en las UCI se puede prolongar bien entrado el mes de febrero.

Puede ser perfectamente. Teniendo en cuenta que las incidencias poblacionales disminuyeran muchísimo. Desde luego, si la incidencia no baja y sigue siendo la que es, la cosa es mucho peor.

Durante las navidades se han contagiado familias completas, ¿se refleja eso también en las unidades de Críticos?

Sí, sin duda esto se está reflejando. No es excepcional tener a un matrimonio en el hospital, que uno esté en la planta y que otro esté en la UCI, o tener dos abuelos ingresados y sus hijos enfermos en casa, lo cual aumenta aún más el dramatismo de esta enfermedad.

¿Qué opina sobre redistribuir sanitarios según las necesidades por la falta de profesionales? ¿O que otros especialistas apoyen?

Evidentemente, agradecemos enormemente la ayuda que estamos recibiendo de muchos compañeros, pero eso no es la solución, eso es medicina de catástrofe. Hoy en las plantas de los hospitales, este tipo de enfermos lo están viendo muchos especialistas, neurólogos, digestivos, hematólogos... son profesionales que habitualmente no ven este tipo de patologías, y lo hacen bien porque está todo muy protocolizado, pero digamos que no es la medicina habitual, esto es la medicina que está intentando paliar la catástrofe sanitaria en la que estamos inmersos.

En cuanto al resto de patologías, ¿existe el riesgo de que se vean perjudicadas?

Eso son los daños colaterales, las otras patologías que no han dejado de existir. Sigue habiendo neumonías por cosas que no son coronavirus, sigue habiendo infartos, sigue habiendo hemorragias cerebrales, infecciones urinarias, enfermos quirúrgicos, enfermos oncológicos, sigue habiendo accidentes de tráfico... sigue habiendo todo lo que siempre ha habido. Los hospitales de Málaga, aproximadamente el 50% se dedica a coronavirus. Cuando no había coronavirus, ese 50% lo ocupaban otros enfermos de otras características.