Carlos Pérez-Lanzac, presidente de la Asociación Andaluza de Viviendas Turísticas (AVVA), está asistiendo en representación de su sector a las reuniones con los administradores de fincas, la Gerencia de Urbanismo y el Área de Turismo para regular la presencia de los pisos vacacionales en la ciudad de Málaga, una vez que ya se ha decidido que se consensuará un tanto por ciento de usos para cada barrio del Centro Histórico, de forma que en unas zonas el casco antiguo habrá más viviendas de esta naturaleza y en otras menos, para que exista equilibrio en estas zonas. Asimismo, cabe destacar que esta regulación se aplicará después a otros barrios en los que se pierda, precisamente, el equilibrio. Lo que sí celebra Pérez-Lanzac es que no limite el número de viviendas turísticas de forma retroactiva.

Ello quiere decir que si hay un número concreto de las mismas, por ejemplo, en la zona de Lagunillas, cuando entre en vigor la modificación de elementos del PGOU de la capital para regular esta realidad no habrá que reducir los pisos vacacionales operativos. «Se trata de crear una armonía, a través de distintos usos y evitar zonas de alta concentración», explica Pérez-Lanzac. En los últimos años, se ha achacado a las viviendas turísticas el alza de los precios del alquiler y los problemas de convivencia con los vecinos, algo que han denunciado varias veces tanto la oposición como las asociaciones de residentes.

«No sería retroactiva», dice Pérez-Lanzac, quien asimismo indica que «se está intentando buscar y plantear un criterio y las zonas concretas sobre las que actuar». Lo cierto es que habrá una limitación de viviendas por barrios del Centro, con una zonificación previa que se va a hacer en la tercera reunión, a la que se quiere invitar a asociaciones vecinales y a la edil del distrito, Gemma del Corral.

Otro punto destacado es, tras conversaciones con los administradores de fincas, la elaboración de un protocolo o código de buenas prácticas, «no queremos conflictos vecinales y de convivencia». Aunque, en su opinión, la mejor decisión que, parece al menos, ya consensuada es que no se van «a eliminar viviendas turísticas» y, para ello, hay que actualizar los datos de pisos vacacionales que operan ahora en el mercado del Centro Histórico, de ahí la zonificación, «buscamos una foto real» del sector.

Insiste en que el 25% de las viviendas turísticas de Andalucía se ha pasado a la larga temporada por los problemas derivados de la pandemia, asegurando así el cobro del arrendamiento mensual, pero pese a ello los propietarios de estas viviendas siguen teniendo la licencia de vivienda turística. «Hemos de conocer la realidad del sector», dice.

Considera que la predisposición del Ayuntamiento es razonable y «de sentido común», porque en otros sitios se habla directamente de prohibición.