La vida política sigue avanzando ajena a la tragedia del coronavirus. Todo es cuestión de matices, pero la intensidad de la semana en el Consistorio, en la agenda de la política municipal, la más cercana a usted, la que hacen los concejales del equipo de gobierno y de la oposición, es de alto voltaje, tanto en el choque, en el enfrentamiento, como en los proyectos que sigue anunciando un día sí y otro también la guardia pretoriana del alcalde. Aunque la semana comenzó mostrando lo peor de la clase política malagueña, un capítulo que, por cierto, ya es pasado: Juan José Espinosa, exedil de Podemos en el Ayuntamiento el pasado mandato y exmiembro de Málaga Ahora, la marca que eligió la formación de Pablo Iglesias para concurrir a las municipales en 2015, ha visto cómo el juez archivaba la causa por la que se le investigó, entre otros delitos, por malversación de caudales públicos. Una demanda civil de sus excompañeras en ese partido lo puso en la picota judicial por sacar dinero de la cuenta del partido, dinero, claro, de los malagueños, para gastos como bebidas o comida. La historia es que, según ha concluido el juez después de escuchar varias declaraciones y hacer diversas periciales, Espinosa sigue teniendo el expediente judicial inmaculado, es inocente (no existe malversación porque estos gastos pueden encuadrarse dentro de actividades institucionales). El problema es que dejó la política por esta historia, aireada por sus excompañeras en la prensa para cobrarse una pieza política. Volvió a su puesto, porque él tenía un lugar al que volver, como maestro en un colegio. Y ahora su futuro político vuelve a refulgir. Se considera víctima de una cacería, «de la forma más despreciable y vil de hacer política». Desde luego que sí. Cambiando de tema, anda revuelto el patio también en el ámbito turístico, porque Urbanismo, la Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía (AVVA) y el Colegio de Administradores de Fincas negocian una regulación para los pisos vacacionales en la ciudad. Ya saben que los vecinos de varios puntos de la ciudad han denunciado auténticos episodios de pesadilla en la relación con determinados turistas que se alojan en estos apartamentos. No son todos, claro, pero siempre hemos defendido aquí que la política municipal debe poner al residente en el centro mismo de su ejercicio, de su agenda, y en torno a él regular. Parece que la historia va a pasar por una norma específica para el Centro Histórico que asignará un tanto por ciento de uso cada actividad, desde la comercial a la residencial, pasando por la vivienda turística. Hay un acuerdo de pleno que sustenta este camino exploratorio: ello implica, aunque no se quiere usar la palabra, limitar las viviendas turísticas, ponerles un tope: no en todo el distrito, sino por barrios. Aunque el truco es que no habrá efectos retroactivos de la reforma, que se hará vía modificación de elementos del PGOU. Además, se quiere consensuar un código o protocolo de buenas prácticas. Y si la cosa se desmadra en otro barrio, que podría suceder, se usará la solución del casco antiguo, aplicando esta norma allá donde se requiera. Ahora, se va a contar con los vecinos y la edil del distrito Centro, la incombustible Gemma del Corral, para zonificar el corazón de la urbe y ver cuántas viviendas operativas existen y cuáles se han pasado al alquiler de larga temporada. Con los datos, se buscarán soluciones.

Esta semana se ha recolocado, ya corregido, el poema de Vicente Aleixandre: justicia poética

Soluciones es lo que pide la oposición para los ciclistas y usuarios de patinetes que discurren por esos carriles ciclables que han nacido al albur de la nueva ordenanza de Movilidad. La oposición, recuerden, pidió en este periódico una moratoria que afectase a la entrada en vigor del texto, lo que no estimó conveniente el equipo de gobierno. El caso es que dice José del Río, edil de Movilidad, que el Ayuntamiento quiere ejecutar dos carriles bici antes de que acabe 2021 y que la Junta tiene que hacer uno en el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso. Carriles segregados, decimos. Ese, quizás, hubiera sido el camino antes de aprobar esta ordenanza, aunque el Consistorio recalca que había que regular como se ha hecho debido a la norma estatal, que obligaba a los consistorios. Como denuncian ciclistas y usuarios de patinetes, compartir carril en la calzada con coches y motos es peligroso. El Consistorio dice que hay radares. Veremos qué pasa. Por cierto, también en este negociado, el SARE es gratuito durante 14 días, coincidiendo con las restricciones y el cierre de servicios no esenciales de la ciudad.

Perplejos nos ha dejado también la escaramuza dialéctica entre el alcalde, pidiendo a la Junta que si baja la incidencia pronto salgamos antes de las restricciones y el cierre de servicios no esenciales, y el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, diciendo que de eso nada. Esta semana, además, se ha conocido, por un lado, que los dueños de más de setenta fincas de los 93 solares incluidos en el registro municipal han pedido licencia urbanística o iniciado trámites para construir. Esos suelos están en el Centro y la Trinidad, afean los barrios y dan mala imagen. Una ordenanza permite desde agosto de 2019 vender esas parcelas si sus dueños no promueven en un año desde la inclusión de sus parcelas en el registro. Parece que funciona. Por otro lado, se ha recolocado, ya corregido, el poema de Vicente Aleixandre en Pintor Nogales. Justicia poética, sin duda, aunque los amigos del poeta dicen que sigue habiendo errores, menores, en cualquier caso, que los anteriores.