Carlos Lamela es un arquitecto de fama internacional, hijo del gran Antonio Lamela, quien diseñó algunas de las joyas arquitectónicas de la Costa del Sol tales como las torres de Playamar, el edificio del paseo marítimo Ciudad de Melilla o La Nogalera, así como diversos hoteles y residenciales emblemáticos, muchos de ellos ya protegidos. De su progenitor aprendió que debía hacer las cosas hoy, nunca postergarlas, y se siente orgulloso de su herencia y de haber seguido sus pasos. Él mismo ha diseñado la ampliación del Santiago Bernabéu en los noventa, la T4 de Madrid-Barajas, considerada una de las grandes obras del siglo XX o el reciente complejo de Canalejas, en la capital de España. También ha firmado para la ciudad las tres torres conocidas como Málaga Towers y puja con fuerza para que su despacho construya el tercer hospital. En esta entrevista, celebrada en el Gran Hotel Miramar, repasa sus proyectos, su relación con la ciudad y recuerda, con orgullo y emoción contenida, a su padre.

En Málaga, las reformas de grandes avenidas y calles dejan cada vez menos espacio al coche. ¿Vamos en la buena dirección?

Sí, sin duda, el automóvil cumplió su misión, y la tiene, pero dentro de lo que son los cascos urbanos cada vez será más complicado su uso, tiene un consumo de espacio enorme, para a veces un único ocupante. Evidentemente el motor de explosión contamina, pero aunque sean eléctricos un coche es un armatoste que se mueve todavía con dificultad en las ciudades. Todas las ciudades que se han ido peatonalizando, aunque al inicio hayan causado cierta reticencia en los habitantes, y sobre todo en los comerciantes, luego al final el efecto ha sido muy positivo. En Madrid, por ejemplo, nosotros acabamos de finalizar el complejo Canalejas, que es una operación importantísima en el centro de Madrid, esto ha permitido que se peatonalice también una parte importante del perímetro y todo el mundo dice «qué maravilla, esto es otro Madrid desconocido, se puede pasear».

«Si la capacidad son cien mil visitantes por día, pues no puede haber ciento cincuenta mil, lo estamos viendo en Venecia, en Barcelona, en Málaga. En eso hay que ser muy rígido»

¿Cómo se puede luchar contra los grandes males que aquejan a urbes como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga? Hablo de la turistificación del Centro...

La turistificación es un elemento que puede ser muy nocivo, cuando se supera el numerus clausus, pero como todo en la vida, es decir, tú tienes una vivienda y das una fiesta y si en la fiesta, en tu casa, caben treinta personas, pues es una maravilla, pero si se te meten 200, la fiesta se convierte en un infierno por mucha fiesta que sea. Entonces yo creo que las ciudades, lo que no puede ser, es que se conviertan en un infierno, hay que hacer numerus clausus. Una ciudad en función de sus características, de sus metros cuadrados, de sus equipamientos, tiene una capacidad como la tienen un avión, un metro o un barco. Y si la capacidad son cien mil visitantes por día, pues no puede haber ciento cincuenta mil. Lo estamos viendo en Venecia, en Barcelona, en Málaga. En eso hay que ser muy rígido. Por qué existe la palabra aforo en un local, en un cine. En una calle es exactamente igual. Hemos visto imágenes de Venecia, los puentes tenían que poner un guardia de tráfico para los peatones, o la calle Preciados de Madrid una línea de centro, a la derecha o a la izquierda. Eso es lo que no puede ser. Y los comerciantes lo tendrán que entender, «no, no se puede limitar...». Oiga, ¿hay que limitar la entrada de cruceros? Hay que limitar la entrada de cruceros. ¿Hay que limitar el tráfico aéreo? Pues habrá que limitar el tráfico aéreo. Tenemos la capacidad que tenemos y nos tenemos que adecuar a las capacidades y no al revés.

Algunos de sus compañeros creen que el proyecto pendiente de Málaga es la integración urbana del Guadalmedina, otros dicen que es el auditorio en el muelle de San Andrés. ¿Cuál debería ser la siguiente infraestructura a acometer en la ciudad?

Sinceramente no tengo criterio, me gustaría tenerlo, pero quizás no tengo el suficiente para dar una opinión ahora cuando hay relevantes profesionales malagueños que conocen el tema mejor que yo. Yo puedo hablar de forma general de Málaga sin tener un conocimiento exacto, lo que sí puedo decir es que es una ciudad que ha asombrado al mundo, he de decirlo, en los últimos 20 años con su capacidad de reinventarse, que ha creado una red de museos extraordinaria en una ciudad que nunca pensó nadie que podía ser una ciudad de los museos. Este tipo de decisiones, que son políticas pero muy muy enlazadas con lo que piensa la población, y juegan con el orgullo de la población, se tienen que tomar bien pero con sosiego, pero que esto no sea «como hemos tenido éxito en los museos ahora vamos a convertir...», no, ¡ojo!, porque tú puedes tener un éxito aquí pero pegarte una torta allí. Málaga va en la buenísima dirección, además una ciudad que tiene una posición geográfica, un clima, una historia excepcional, está llamada a ser una de las grandes ciudades del Mediterráneo sin duda, vamos ya lo es.

El arquitecto Carlos Lamela es autor de las tres Málaga Towers, en Torre del Río

¿Cabe el urbanismo vertical en Málaga? Se lo digo porque se han previsto 27 torres en la ciudad, algo que se ha criticado mucho...

Yo le diría: ¿cabían las catedrales góticas en las ciudades medievales? Porque yo estoy convencido que tuvieron los mismos problemas, seguramente. Pensemos en la oposición que surgió en los primeros rascacielos en Manhattan, o incluso la torre Eiffel, que quisieron tirarla antes de que llegase a la última planta, los intelectuales franceses. La edificación en altura siempre ha tenido muchos detractores, pero luego cuando se ha hecho bien y se ha consolidado, se ha convertido en un hito fundamental. ¿Qué sería de los pueblos españoles sin sus torreones, sin sus iglesias? Y posiblemente mucho más altos en proporción de lo que estamos pensando ahora en grandes ciudades. Entonces la arquitectura en altura no es per se buena ni mala, lo que tiene que ser es buena arquitectura, hay buenas torres y malas torres, torres que pueden ser muy buena arquitectura pero muy mal ubicadas y otras, no tan buena arquitectura pero muy bien ubicadas. Tiene que haber un balance entre todo, entre ubicación, calidad arquitectónica, diseño, racionalidad. Y la oportunidad, porque hacer una torre por hacer una torre... tiene que justificarse. Por ejemplo, la ciudad de Benidorm, que es el paradigma de la ciudad vertical de vacaciones, hasta los años noventa era considerado un disparate el urbanismo, ahora está súper de moda, ahora los grandes expertos en urbanismo lo ponen como ejemplo de lo que hay que hacer, porque tú no puedes negar a un millón de personas que vayan a la playa en verano. Porque no es así. Ya que tengo que meter un millón de personas en verano, ¿cómo los meto? ¿Los meto en horizontal y ocupo todo el litoral? ¿O los concentro en vertical en un punto y los tengo allí que además todo lo que es el consumo energético, el consumo de las redes, el planteamiento económico es mucho más lógico. Yo te diría es mucho mejor, lógicamente. Pero esta visión tú la contabas en la Escuela de Arquitectura hace 30 años y directamente te suspendían. Y los propios profesores y catedráticos de Urbanismo, que estaban en contra de esa solución, ahora son los que más lo alaban. Y los grandes arquitectos, Foster o Rogers, están a favor de ese tipo de decisiones.

¿En qué estado está el proyecto de Málaga Towers?

A pesar de esta situación, que es compleja, va para adelante. La primera de las tres torres, la que yo llamo la torre Málaga, que es de Metrovacesa, más ligada a Málaga, ya tiene licencia y se comenzará pues en este mes, es una cosa ya inminente, estamos teniendo las primeras reuniones del comienzo de obra, la torre intermedia que es de Sierra Blanca, está en fase última de licitación y para adjudicarse en las próximas semanas, y la comenzaremos en breve y después vendrá la torre Marbella, la que está más allá. Es un proyecto que va adelante, con mucha satisfacción, puedo decirlo, en un momento de incertidumbre, pero yo creo que los promotores, tanto Sierra Blanca como Metrovacesa, son conscientes del activo que tienen y han decidido que esto no se puede parar. Que la pandemia tendrá una duración limitada pero que la vida sigue. Entonces creo que con algo de retraso lógicamente va todo en marcha. En estos momentos yo creo que es el proyecto más importante del litoral español.

El proyecto de la Torre del Puerto ha levantado gran contestación ciudadana. ¿Qué opinión le merece a usted?

Yo no debería opinar por prudencia, porque no soy quién para opinar de los proyectos de mis compañeros. Yo lo que sí puedo decir es que en términos generales me remito a lo que he contestado antes respecto a la edificación en altura y, en términos particulares, tengo un enorme respeto por Pepe Seguí, es uno de los grandes arquitectos de Málaga, aparte de buen amigo, es un gran profesional, siempre muy interesado por los temas de la ciudad, que conoce Málaga perfectamente, que tiene un estudio con unos colaboradores estupendos, y sinceramente estoy convencido que él lo sabrá hacer muy bien cuando le llegue el momento. Él no necesita que yo venga aquí a apoyarle en nada, porque él se apoya solo y yo tengo un enorme respeto por él.

« Estoy orgulloso de cómo la ciudad, los malagueños, mis colegas y la prensa valoran lo que hizo mi padre aquellos años»

En los años sesenta y setenta se hicieron muchas barbaridades urbanísticas en la Costa del Sol, pero hubo luces. Sin ir más lejos, su padre diseñó emblemas para esta tierra como las torres de Playamar, la zona de La Nogalera, el edificio Ciudad de Melilla o el edificio Parquemar. ¿Ha digerido mal el malagueño su relación con esa época?

Es curioso, posiblemente al inicio el malagueño, como pasa siempre, cuando a una sociedad todavía le falta madurez, como le ha pasado al madrileño, al barcelonés o al coruñés en España... Todo lo que venga nuevo primero produce rechazo, pero luego yo creo que el malagueño se adaptó fenomenalmente bien a la arquitectura contemporánea. Yo estoy tremendamente orgulloso sinceramente de la arquitectura que hizo aquí mi padre, y cada vez la valoro más. Pero no solamente estoy orgulloso en sí, sino es que estoy orgulloso de cómo la ciudad, los malagueños y la prensa y mis colegas valoran lo que hizo mi padre aquellos años. Me emociona mucho pensar toda la simbiosis que hubo en el tema del portal del edificio del Ciudad de Melilla y cómo la ciudad y los colectivos se movilizaron de una forma increíble y lo pongo como ejemplo. Ya me hubiese gustado a mí que esa movilización, ese apoyo por parte de las autoridades, de las instituciones, de la Academia de San Telmo, los vecinos, los profesionales, del colegio, lo hubiésemos tenido en Madrid para salvar una obra vital en la obra de mi padre como son las Torres de Colón y que hoy están en peligro. Yo estoy tremendamente agradecido y en deuda con la ciudad de Málaga por lo que han apoyado la obra de mi padre y cada vez yo pienso que es más reconocido, cada vez que vengo todo el mundo me habla de Playamar, de La Nogalera, como grandes operaciones de urbanismo que han tenido, evidentemente, sus luces y sus sombras, pero que ahí están. Siempre acompañado de una buena jardinería, de paisajismo. Y la modernidad, en definitiva, la crearon una serie de profesionales de los años sesenta, unos de aquí de Málaga, otros vinieron de Madrid, y todos se juntaron y es sorprendente lo que se logró aquí.

Esas son las luces. ¿Cuáles son las sombras?

La economía al final hace que las cosas se construyan rápido. Promotores con menos escrúpulos de lo debido, la rapidez con que se hacen las cosas, no todo lo que se hizo era de calidad. No todo en la vida es fácil de hacer. Cuando el dinero fluye rápidamente se necesita darle vueltas a las cosas.

¿Qué otros proyectos tiene para Málaga?

En Marbella un par de temas que no puedo desvelar, temas hoteleros importantes, nosotros con nuestra última experiencia después de abrir el Four Seasons de Madrid y estar ya haciendo ya el Four Seasons de Formentor, Baleares, hemos vuelto a reinventarnos como arquitectos especialistas en hoteles, que es una cosa que ya mi padre, con el Meliá Torremolinos Tres Carabelas, inventó, fue su primer hotel, hace exactamente sesenta años, nos hace mucha ilusión retomar el tema. Tenemos algún tema interesante en Málaga que todavía no puedo desvelar, en este caso es un tema pequeño pero trascendente desde el punto de vista urbanístico.

« Tengo la espinita de no haber hecho un gran rascacielos. Estuve a punto de hacerlo en Doha»

¿Qué obra le queda por hacer?

Tengo la espinita de no haber hecho un gran rascacielos. Estuve a punto de hacerlo en Doha, hicimos un proyecto muy importante, un edificio de cuarenta niveles, que se quedó en cimentación, desgraciadamente se paró por la crisis que hubo en Catar hace cuatro o cinco años, esperamos retomarlo.

Otro momento de la entrevista con Carlos Lamela Álex Zea

¿Cuál considera su obra más emblemática?

Tengo tres o cuatro obras a nivel personal. Empezaría por el Bernabéu, que es una obra, la ampliación de los años 90, que hoy se está remodelando, que yo me la dibujé a lápiz plano a plano, y centímetro a centímetro con veintimuchos años, era un bebé casi para ser arquitecto, fue una obra magnífica, complejísima, y es lo que a mí realmente me hizo arquitecto de verdad, aquel proyecto y aquella obra, además soy muy madridista y yo que iba desde pequeño, desde los seis años, y en compañía de mi padre, me cedió el testigo para que me encargase del asunto, lo hicimos muy bien. Luego la T4 es una obra excepcional, en su momento la mayor obra que se hacía de edificación en el mundo, tuvimos la suerte de contar con Richard Rogers y su equipo extraordinario, fue una obra importantísima, sigue siendo una de las terminales más aclamadas del mundo, una de las diez terminales más bonitas del mundo, a veces dicen que es la más bonita, y está considerada como una de las veinte obras más importantes del siglo XX. Eso, imagínese lo que es para nosotros, fue un antes y un después porque nos metió en el tema aeroportuario. Y luego el centro Canalejas que acabamos de inaugurar ahora ha sido una operación complejísima desde el punto de vista urbano, técnico, reconversión de siete edificios antiguos. Estas tres obras y fuera de España el Corporativo de Querétaro para Banco Santander.

Tiene usted un proyecto importante en Málaga: el tercer hospital...

Fíjese que hicimos nuestra propuesta con Sener y nuestros socios y amigos de Alfonso Casares y equipo, que es uno de los mejores especialistas de España en cuanto a hospitales, ha tardado mucho en abrirse la aplica, pero anteayer (la entrevista se hizo el miércoles) que se abrió nos quedamos con la gratísima respuesta de que hemos quedado en la oferta técnica los primeros con 47 puntos sobre 48, el siguiente nos sigue a mucha distancia. Espero que con la ventaja que tenemos pues seamos los adjudicatarios (el viernes se abrió la plica económica y presentan el menor presupuesto), esto nos da una alegría inmensa, primero por seguir unidos a la ciudad, segundo porque entendemos que hoy la arquitectura hospitalaria es uno de los grandes objetivos a cumplir, y a mí me hace especial ilusión seguir ligado a esta ciudad.