Como alguna vez hemos comentado en esta sección, un numero apreciable de chalecitos y casas mata de Málaga, con el paso del tiempo han sufrido una transformación a la hora de hablar del (voluntario) ‘confinamiento perimetral’ de sus habitantes.

Así, en los años 20 y 30 del siglo pasado estaban de moda las vallas de madera, algo que todavía subsiste como un vestigio histórico en las preciosas casas mata de los ferroviarios de la Estación de Los Prados. Más tarde se optó por el muro vegetal, con especial querencia por los setos de ciprés y en nuestros días, los dueños de estas casas prefieren unos sistemas defensivos que en nada tendrían que envidiar a la famosa Línea Maginot levantada tras la I Guerra Mundial, cámaras y alarmas aparte.

Sin duda, como podemos ver en la campiña inglesa, los setos son una solución mucho más bonita, aunque quizás no sea tan intimidatoria como un muro para unos ladrones.

Por lo menos en la zona de la avenida de Juan Sebastián Elcano, en tiempos de la concejala Teresa López, se levantó un sólido seto disuasorio de scheffleras que aunque en algún tramo estrecha la acera bastante, ha cumplido su cometido: el que los peatones, en esta zona de Málaga con tantos colegios, dejen de cruzar la carretera a su aire y sin tener en cuenta los semáforos.Sin duda, la medida ha salvado vidas.

Al final de la Alameda Principal, cerca ya del puente de Tetuán, nos encontramos con una reciente ‘incorporación floral’ que en cierta manera, por sus proporciones, también cumple una labor defensiva, además de estética, y desde luego tendrá más probabilidades de no terminar pisoteada que otras plantas de la Alameda de bastante menos altura.

Se trata de ejemplares de ‘Echium fastuosum’, un precioso arbusto endémico de Madeira que, sin ninguna exageración, es conocido como ‘el orgullo de Madeira’, por sus hermosas inflorescencias color violeta.

Ha sido el Servicio de Parques y Jardines, informan fuentes municipales, el que han recomendado esta fastuosa especie a la Junta de Andalucía, encargada de adecentar el entorno de las obras del metro.

El ‘orgullo de Madeira’ aporta un toque exótico a uno de los principales paseos peatonales de nuestra ciudad, conocida por sus tesoros botánicos. Y aunque la encontramos en el Jardín de La Concepción, no es una planta que abunde en los jardines de Málaga.

Como ocurría en ‘Casablanca’, en la Alameda también se presiente: este puede ser el comienzo de una hermosa amistad.