En este mes de febrero se cumplen cuatro años desde que la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga (Apidma) reclamó la recuperación de los antiguos talleres de la Renfe, luego Centro de Exposiciones Sur, junto a la estación de tren María Zambrano.

En realidad, la historia de este precioso edificio industrial es anterior a la Renfe. Fue construido a comienzos del siglo XX para que albergara los talleres centrales de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces, la tercera compañía ferroviaria en importancia de su tiempo en España, cuya sede nacional se encontraba además en Málaga.

De hecho, es muy posible que los talleres centrales y la sede central de la compañía, el famoso Palacio de la Tinta, fueran contemporáneos, ya que este último edificio es de 1908.

Con la nacionalización forzosa de 1936, la compañía de ‘los Andaluces’, como era conocida, desapareció como el resto de líneas para dar paso en 1941 a la Renfe.

Tras la publicación de la reclamación de Apidma, días después, tanto Adif -la empresa pública propietaria del edificio- como la Junta de Andalucía dieron a conocer en este diario el embrollo administrativo en el que estaban enzarzados.

Uno de los laterales de los talleres, junto a la estación María Zambrano, en la actualidad.

Todo comenzó en 2010, cuando las obras de la línea 2 del metro obligaron a retranquear los antiguos talleres, y lo que se hizo fue desmontar bloque a bloque su fachada. Adif recordó en 2017 a La Opinión que en el expediente de expropiación de los terrenos, a causa de estas obras, se dejaba bien clarito que o bien la Junta o bien el Metro de Málaga se comprometían a rehabilitar la fachada y dejarla como estaba.

Por su parte la Junta de Andalucía respondió también en 2017 que no existió ningún tipo de convenio que obligara a la Junta o al Metro a reponer la fachada y que el Metro se limitaba a desmontar y apilar los bloques de piedra, no a reponerlos.

Han pasado cuatro años desde este interesante intercambio de pareceres, con la Junta y Adif como la noche y el día.

Esto explica mejor que nada el que el edificio continúe en la inopia, desprovisto de su preciosa fachada y con visos bastante lejanos de que algún día aloje las oficinas de Adif, aunque a Apidma le gustaría que tuviera un uso social o cultural.

Y no sólo los antiguos talleres de los Andaluces y de la Renfe están para el arrastre, también el entorno, que acumula más hierba que la que puede verse en la serie ‘Heidi’. Quizás la Málaga Film Office pueda convencer a alguna productora de películas de zombies. Una pena.