El proyecto de semipeatonalización de la calle Carretería ha requerido de un importante trabajo de campo arqueológico, fundamentalmente motivado por la ejecución de un nuevo colector correspondiente a la red de saneamiento municipal, paralela al antiguo colector de la ciudad, que discurre, dicen los redactores de la intervención, desde la Plaza de la Merced y sigue por Álamos y Carretería hasta llegar a la Tribuna de los Pobres. El subsuelo de esta vía está afectado por una declaración como Bien de Interés Cultural del Centro y cabe recordar que esta vía destaca, sobre todo, la traza y los restos de la muralla medieval de Málaga, protegida por el POGOU y en el Pepri, que establece un área de interés arqueológico en una superficie de 20 o 25 metros. Así, los sondeos se han hecho con georradar y se ha elaborado un informe con datos en 3D, un estudio que ya tiene Urbanismo en sus manos. Los resultados, según explica el edil de Ordenación del Territorio, Raúl López, no han hallado vestigios de gran significación o relevancia más allá, advierte, de lo que se conocía por fuentes históricas u otras intervenciones urbanísticas. Así, este documento ya lo tiene la Consejería de Cultura de la Junta, que ahora debe estudiarlo junto al proyecto para aprobarlo, como parece que va a ser el caso, o rechazarlo.

Asimismo, hay 31 empresas ya presentadas al proceso de licitación de las obras, y en poco tiempo se resolverá el concurso, una vez que han culminado los trabajos arqueológicos, cuyo fin fundamental era decir dónde hacer catas y marcar el camino sobre el movimiento de tierras. Se había previsto, no obstante, hacer la obra por fases para no afectar mucho a la vida de la ciudad e ir con más cuidado en una zona con gran interés arqueológico.

¿Cómo se ha intervenido arqueológicamente en la zona? Se ha hecho un estudio no invasivo mediante prospección geofísica, con la intención de obtener datos de interés del subsuelo, a lo largo del trazado del futuro colector de aguas pluviales, desde calle Granada a la Tribuna de los Pobres. Se han investigado 2,5 metros de profundidad y se ha llegado a los cuatro metros en el entorno de la plaza de la Merced. Para ello, se han usado métodos geofísicos. Antes de comenzar la labor arqueológica (a cuyas conclusiones no hemos podido acceder), se tiene información acerca de la existencia de hornos en las confluencias de Carretería y Álamos, además de acercarse mucho a la muralla. La exploración con georradar se ha hecho por tramos, sin coches aparcados en la zona, con la coordinación de Urbanismo. Se ha explorado, en concreto, una anchura variable de hasta cinco metros en relación al colector. Se ha usado, dicen los técnicos en el proyecto, «la metodología del rádar del subsuelo en modalidad 3D», de forma que luego se han escaneado los tramos con perfiles paralelos a la dirección del colector.

En el entorno de La Merced, con estructuras más profundas, dicen los técnicos que se usó también una antena de 200 MHz para obtener información sobre las estructuras. Los datos en 3D, convenientemente tratados, van a permitir obtener «una planimetría de las anomalías detectadas».

La semipeatonalización costará 4,9 millones de euros, una iniciativa que irá acompañada, en el futuro, de una segunda fase que consistirá en una intervención similar en la calle Álamos (1,6 millones de euros, sumando ambas 6,6 millones). El plazo de ejecución de la obra es de 18 meses. Urbanismo concluyó en diciembre de 2019, la redacción del proyecto de semipeatonalización que busca dar mayor protagonismo al peatón. De hecho, el espacio para tráfico rodado se reduce a la mitad, desde los 6.000 metros cuadrados actuales a 3.000 (superficies aproximadas), lo que supondrá reducir la intensidad media diaria del tráfico desde los 6.400 coches también a la mitad.

Habrá, asimismo, áreas peatonales y carriles bici, «se limita la intensidad del tráfico y se reduce e impide el tráfico de paso», además de actuar y «poner en valor» los puntos singulares. Las líneas de trabajo son «incorporar estructuras verdes y sostenibles, el calmado del tráfico y un mayor uso peatonal, ganando espacio al tráfico».

Los usos del espacio, por tanto, se racionalizan, eliminando o reduciendo algunos e impulsando otros. Entre los objetivos también se encuentra «la mejora del ámbito de proximidad peatonal entre la residencia y los desplazamientos habituales, es decir, hacer cómodo que el vecino vaya de su casa a la compra». «Otro de los aspectos importantes es reconocer el carácter histórico de ambas vías romo ronda del recinto amurallado», de ahí que se revalorizarán las zonas de esta naturaleza.

Las dos calles tendrán una plataforma única, es decir, aceras y calzada contarán con la misma altura, aunque el pavimento central se diferenciará del de las zonas peatonales; se seguirán criterios de accesibilidad universal y se usarán materiales absorbentes, fotocatalíticos y fonoabsorbentes. La superficie total de actuación es de 10.000 metros cuadrados.