Si algo nos ha traído la pandemia, además de malos ratos, ha sido una catarata de medidas higiénicas que antes uno sólo contemplaba en los hospitales y hoy se han extendido a todos los rincones de España y de Málaga en particular, desde centros de trabajo a salas de fiesta, desde restaurantes y bibliotecas a las casas de cada cual.

Con este afán por mantener a raya un virus que sólo se achanta ante el agua con jabón y unas cuantas vacunas, tenía el autor de estas líneas la esperanza de que el Punto Limpio Móvil de Málaga iba a renovar su aspecto, en pro de la higiene. Ya saben, se trata del casetón metálico que nuestro Ayuntamiento pasea de forma cíclica y reglada por todos los distritos para que, sin necesidad de ‘trasponer’ hasta el punto limpio del Guadalhorce, reciclemos más allá de lo que se permite para los contenedores amarillos y azules.

Gracias a este punto limpio móvil, los cedés y sus respectivas fundas de plástico, aparatos electrónicos varios, cartuchos de impresora, bombillas, cables y hasta radiografías pueden dejarse en el casetón con la tranquilidad de que serán reciclados y no terminarán en una montaña de basura de Los Ruices.

La pena es que este punto limpio sigue sucísimo y destartalado y da la impresión de que si bien, al estar con los portones abiertos, será complicado que uno pille el coronavirus, no hay seguridad de que el tifus, la sarna o cualquier otra jugarreta del destino no se encuentren agazapados en el deprimente interior de este descuajaringado equipamiento municipal.

Ayer, el autor de esta líneas depositó una amalgama de objetos varios en su interior, y más le habría valido entrar con un traje EPI que incluyera protectores del calzado para no pisar el suelo negro y pringoso y para no venirse abajo ante las continuas extracciones de quienes tratan de salir adelante vendiendo lo que pueden sacar de su interior.

La falta de un vigilante municipal hace posible sin duda que estas familias se ganen unos cuartos en lo que en la práctica es un supermercado de la chatarra; de esta forma, el objetivo de reciclar una gran cantidad de desechos y mejorar el Medio Ambiente queda bien lejos.

Y luego están sus baldas y compartimentos, algunos con letreros borrosos que impiden saber dónde dejar los restos, así que se arrumban donde se pueden.

El Punto Limpio Móvil, ustedes disculpen, es un atípico equipamiento de la sexta ciudad de España que ha alcanzado las cotas más altas de mugre y destartalamiento. Habría que pensar en un urgente lavado de cara o directamente, en reciclarlo.