El PGOU de 2011, el vigente hasta la fecha, plantea para el lateral derecho del Cementerio de San Miguel viviendas, una zona verde central y un equipamiento sociocultural.

Este lateral, a pesar de su deterioro, ha mejorado en los últimos años, pues el Ayuntamiento decidió asfaltarlo, al atender las reclamaciones de los vecinos. El motivo fue poner coto al enorme fanguizal que se formaba en este descampado, utilizado como aparcamiento.

La pena es que, como pudo comprobar esta sección ayer mismo, los más mamelucos aprovechan todavía para depositar sacos de escombros (y a veces sin saco siquiera) al pie del muro lateral del Cementerio de San Miguel, un Bien de Interés Cultural que, nunca mejor dicho, lleva varios lustros resurgiendo de las cenizas pese al acoso de estas incívicas agrupaciones celulares.

Lo curioso es que junto a la zona donde se depositan los escombros sobrevive una humilde colina, coronada por una buganvilla que en sus buenos tiempos llegaba a colonizar buena parte del cerro y que Pepe, un vecino de Las Flores, comenta que su padre ya la conocía de pequeño, por lo que no es exagerado que pase del siglo.

Hace unos cuatro o cinco años, recuerda, uno o varios vándalos le prendieron fuego, pero la planta se ha repuesto de tan severo contratiempo.

En el momento de subir ayer a la colina estaba siendo ‘segada’ por el Ayuntamiento, y la cubría una capa de hierba cortada. Las lluvias han hecho que reverdezca con fuerza. En lo alto, además de por la buganvilla se encuentra coronada por un mirador de obra, con el suelo perlado de cristales y alguna botella, eco de algún botellón ilegal.

Alguna otra botella camuflada por la hierba y hasta un casco de moto florecen a pocos metros.

Desde el cerro, las vistas son preciosas sobre los panteones y la capilla del Cementerio de San Miguel. Al otro lado, a los pies hay un frondoso y veterano huerto urbano ,que confiamos en que siga ofreciendo su cometido con la reforma urbanística prevista.

De lo que no hay ni rastro en el PGOU es de esta loma, en donde se levantarán viviendas. La colina dimitirá de sus funciones cuando llegue la hora, como le pasó a la gran colina que atravesaba la calle Carril del Capitán, en Teatinos y que hoy la ocupan tres parques seguidos (Fernando de León, Virgen de Araceli y el Parque del Cine).

Si el cerro se despide del personal, sería bonito hacerse con semillas o esquejes de esta buganvilla quizás centenaria para que pueda seguir viviendo en otro rincón de Málaga.