La Gerencia Municipal de Urbanismo ha concedido hoy la licencia de obra a la empresa Parques y Escuelas de la Naturaleza, propietaria de la finca El Retiro, en el distrito de Churriana de la capital, para la construcción de un hotel de cinco estrellas gran lujo en una parcela no protegida del jardín. De esta forma, el establecimiento tendrá 31 habitaciones o suites, 11 aparcamientos, requerirá de una inversión de 1,42 millones de euros y de un plazo de ejecución de 18 meses.

El establecimiento hotelero dispone de una única planta baja con una altura máxima de 3,5 metros, ya que esta zona está afectada por las servidumbres aéreas dada su cercanía al aeropuerto de Málaga. Es un hotel, como se ha dicho, de cinco estrellas gran lujo y de modalidad ciudad. Puede acoger hasta 120 huéspedes. Se llamará Hotel Le Privé. La edificabilidad es de 4.101.45 metros cuadrados y la parcela en la que se ubicará roza los 30.000 metros cuadrados.

Este periódico ya informó el 23 de diciembre de 2016 de la aprobación por parte de la Junta de Gobierno Local del estudio de detalle promovido por el propietario de la finca, que en otra parcela conserva uno de los mejores jardínes botánicos de la ciudad, que está protegido. Se prevé el mantenimiento de la vegetación existente como jardines adscritos al uso hotelero.

El hotel se plantea sobre una de las parcelas de la finca que no está protegida. La finca de El Retiro, en Churriana es uno de los once jardines catalogados y protegidos según el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y está considerado uno de los jardines antiguos más importantes de España.

El jardín, de unos 140.000 metros cuadrados, tiene una parte que no esta protegida, data del siglo XVII y contiene, según la ficha urbanística, una combinación de estilos ornamentales, con dominio de jardín francés, con inclusiones italianas, y árabe. En la zona protegida, tiene un total de 396 ejemplares catalogados y protegidos, de 58 especies, entre ellos un olmo de cerca de 200 años, un conjunto de cipreses centenarios y almencinos (datos de 2016).

La zona en la que se va a construir el hotel es de vigilancia arqueológica, por lo que deberán controlarse los movimientos de tierra por un arqueólogo durante las obras que afecten al subsuelo. Asimismo, ha de presentarse el proyecto de intervención para su aprobación por la Delegación Territorial de Cultura, y hacer lo mismo con el Servicio de Conservación y Arqueología de la Gerencia. Si durante esta fase de las obras el técnico observase vestigios susceptibles de interés para el estudio científico, la parcela pasaría automáticamente a la consideración de zona de sondeos, algo que habrá de autorizar la misma instancia.

Consta en el expediente que en las obras de acceso y de la nueva pista del aeropuerto se han localziado yacimientos fenicios antiguos. Habrá de ponerse especial cuidado en el traslado de al menos medio centenar de árboles afectados por las obras y, claro, en la protección del resto.