Aunque lo hace a ritmo lento, la campaña de vacunación contra la Covid-19 sigue avanzando en el listado de grupos prioritarios que están recibiendo, en primera instancia, las dosis que le permitirán generar inmunidad frente al virus.

Es el caso de la población mayor de 80 años que no vive en residencias y que conforma el quinto grupo de la estrategia nacional para la inmunización, a los que se les está administrando la fórmula de Pfizer en los centros de salud desde hace una semana.

Son, ni más ni menos, que todos aquellos niños nacidos en 1941 y años anteriores, los que conocieron desde los albores de la vida las miserias y penurias que trajo consigo la guerra y la posguerra. Hoy, esos niños son los ancianos que se descubren el brazo con resolución para recibir la vacuna que espera poner fin a un año de pandemia del Sars-Cov-2. Hasta 117.791 de ellos han recibido ya la primera dosis y 23.443 la pauta completa en Andalucía.

«Está siendo ilusionante, estamos emocionados los enfermeros de ver que por fin está llegando este día, sobre todo por estas personas mayores que llevan tantísimo tiempo encerrados en sus domicilios, con el riesgo que ello conlleva tanto a nivel de evolución psicológica como física», destaca María Eugenia Valdés, coordinadora de Cuidados en el Centro de Salud de La Roca, donde se está poniendo una media de 60 vacunas de Pfizer al día, por lo que esperan terminar con la primera dosis la próxima semana.

«Tampoco podemos hacer una vacunación masiva porque los pacientes tienen que esperar 15 minutos y el aforo es limitado para los centros de salud», añade.

Los profesionales del centro se encargan de llamar a sus propios pacientes -siempre siguiendo un orden de mayor a menor edad- para comunicarles el día y la hora a la que deben acudir a ponerse la vacuna

Los profesionales del centro se encargan de llamar a sus propios pacientes -siempre siguiendo un orden de mayor a menor edad- para comunicarles el día y la hora a la que deben acudir a ponerse la vacuna.

En caso de tener problemas de movilidad, los familiares pueden acercarles con el coche para recibir la inyección dentro del propio vehículo, donde deben aguardar 15 minutos por si apareciera algún tipo de reacción alérgica. Según Valdés, aún no se ha dado el caso.

«Yo tan contenta, si hay que vacunarse, pues se vacuna una y ya está», resuelve Ana María Rodríguez, de 83 años, poco después de haber recibido la vacuna. «Yo estoy encantado, estaba loco porque llegara el lunes para traerla corriendo y que la pudieran vacunar porque teníamos mucha intranquilidad», recalca su nieto, Manuel Trigo.

«Yo estoy asustadísima pero ya le he echado valor y me la he puesto», confiesa Maruja González, también de 83 años, que ha dejado de salir de casa por miedo al virus. «Esto significa mucha más tranquilidad y para darle vida a ella, que pueda salir y entrar. Ella necesita ya la normalidad», añade Sonia López, su hija.

«No ha dolido, ¡ha sido estupenda!», exclama Francisca, de 86 años, después de recibir la primera dosis en el vehículo de su sobrina Inma.

En total, en Málaga se han administrado 103.705 vacunas entre los primeros grupos prioritarios y se ha completado la pauta en 37.787 malagueños.

Ana María Rodríguez, de 83 años. Álex Zea

Atención Primaria

Pese a la alegría que supone proteger a sus pacientes más mayores contra los efectos de la Covid-19, lo cierto es que supone una tarea más que absorbe la Enfermería de Atención Primaria y que se debe encajar en la agenda diaria. «Además de la vacunación, seguimos con nuestras rutinas de hacer pruebas diagnósticas como PCR, test de antígenos, extracciones tanto aquí en el centro como a domicilio, nuestras consultas...», explica uno de los enfermeros dedicados a la campaña de vacunación de este centro de salud.