Inés Moreno González practica la docencia en la Universidad de Málaga, concretamente en la Facultad de Ciencias en el Campus de Teatinos . Aunque esa labor la comparte con la investigación que lleva a cabo en el departamento de Biología Celular. Con la celebración este pasado 11 de febrero del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, reivindica el reconocimiento que merecen obtener las mujeres en un campo en el que se encuentran prácticamente olvidadas en su historia.

¿Cómo de importante es que en pleno siglo XXI se siga celebrando este día?

Es extremadamente importante. Todavía hacen falta muchos más avances en el campo del reconocimiento de la mujer en diferentes aspectos, especialmente en el de la ciencia y, aunque hay más visibilidad y más reconocimiento, estamos todavía en tránsito. Aún hace falta más.

¿Cómo de olvidada o invisible está la mujer en la ciencia?

Más que olvidada es dejada a un lado casi que de forma consciente. Durante mucho tiempo, grandes atribuciones que se han conseguido en la ciencia realizadas por mujeres se han atribuido a hombres. Es el caso de muchos premios Nobel y descubrimientos importantes. Ahora yo quiero pensar que esas cosas no pasan y que no se producen tanto esos casos, pero creo que todavía hay ciertos momentos en los que la persona no se lleva el mérito del descubrimiento.

¿Pensó que se iba a encontrar barreras siendo investigadora?

No, no sé si es que no he querido ser consciente o que cuando simplemente avanzas no quieres pensar en esas cosas. Cuando sí eres consciente, a lo mejor tienes más inseguridades o empiezas a pensar que todo podría estar relacionado con tu género y se hace cuesta arriba. Si no eres consciente, no te das cuenta. Ahora lo soy de todas las cosas, de las ‘microagresiones’ que son pequeños obstáculos que te encuentras en el día a día. Normalmente no son directas o intencionadas, pero afecta y cuando eres consciente muchas veces se hace cuesta arriba. Tenemos que ser conscientes de los obstáculos que tenemos como mujeres. Si no lo somos, no se pueden solucionar.

"Hay un menor número de mujeres que son titulares frente a hombres y el número de catedráticas frente a catedráticos es de 1 a 5, estamos mucho menos representadas"

Inés Moreno - Profesora de la UMA

¿Ha tenido un trato diferente por el hecho de ser mujer?

Sí. Yo creo que es un poco bidireccional, es decir, he sentido obstáculos por el hecho de ser mujer, ser madre o por tener hijos. Entonces sí notas ciertos comentarios, pero también de la forma contraria. Yo creo que por el hecho de ser mujer una piensa que, a lo mejor, los demás van a pensar que necesitas hacer más y uno se autoexige más. No es tanto la presión social, sino la presión que nosotras mismas nos hacemos, la necesidad constante que tenemos de hacer más y de hacerlo mejor que tu compañero hombre. Nos imponemos muchas metas porque creemos que la sociedad así lo piensa y al final es un sobreesfuerzo.

¿Sigue siendo muy pronunciada la diferencia entre hombres y mujeres que lideran proyectos científicos?

Es verdad que, por ejemplo, yo con mi investigación, que se centra en el ámbito de la biomedicina o sanitario, al principio de la carrera suele haber el mismo número de mujeres que de hombres, de hecho hay más mujeres que hombres. Pero a lo largo del avance de la carrera científica, las mujeres van disminuyendo en número porque la investigación se hace más cuesta arriba. También está el techo de cristal que, aunque no sea explícito, está ahí. Por ejemplo: hay un menor número de mujeres que son titulares frente a hombres y el número de catedráticas frente a catedráticos es de 1 a 5, estamos mucho menos representadas. Sí que creo que es un poco cuestión de tiempo que esto cambie, aunque somos muchísimas menos mujeres las que tenemos proyectos de investigación y conforme aumenta la competitividad se nota más la brecha de género.

"Debería llegar un momento en el que no haya tantos obstáculos para la mujer, que no sea todo una competición constante y un sentimiento de que una tiene que hacer el doble"

Inés Moreno - Profesora de la UMA

Datos del Ministerio de Educación indican que durante 2019 solo el 28,5% de las matrículas en carreras científicas correspondían a mujeres. ¿Qué se está haciendo mal?

Yo creo que de forma cultural y durante mucho tiempo se ha relacionado este tipo de carreras con el hombre y todavía hace falta una mayor concienciación en este sentido. Hay estudios que indican que los niños y las niñas entre los 3 y los 5 años de edad tienen capacidad para relacionar ciertas cosas con ciertos géneros. Si eso no cambia desde que son pequeños, es muy complicado cambiar esa forma de pensar. Hay que hacerlo desde que casi tienen uso de razón y es importante saber que tenemos que ser muy conscientes en educar a los niños y niñas en este entorno de ser igualitarios. Tenemos las mismas capacidades y solo las tenemos que desarrollar.

¿Cómo de efectivas son las medidas que pretenden detectar la detección de cualquier tipo de discriminación hacia la mujer en la ciencia?

Yo creo que es verdad que el apoyo institucional a nivel de igualdad es una cosa que es realmente nueva, se está desarrollando. Está consiguiendo ciertos avances, por lo menos el conocimiento a nivel social y de compañeros de la situación actual, pero las medidas que se están tomando no son suficientes y es un poco el desconocimiento que tenemos de qué hacer, es decir, uno siempre puede pensar que es una cuestión que hay que solucionar. No obstante, ¿cómo hacerlo para que no sea injusto para el hombre? Me gustaría que las cosas fueran justas para todos.

¿Cuáles son los próximos avances que esperan obtener para mejorar el papel de la mujer en la ciencia?

Yo creo que debería llegar un momento en el que no haya tantos obstáculos para la mujer, que no sea todo una competición constante y un sentimiento de que una tiene que hacer el doble para que se le reconozca lo mismo que a un hombre. Somos igualmente capaces, ni mejores ni peores, tenemos que contar con el apoyo tanto de los hombres que están en la carrera científica como de otras mujeres también y ayudarnos los unos a los otros de forma consciente, debemos ser capaces de reconocer lo que hace el compañero que está al lado. Es cuestión de saber que hay un problema que, a lo mejor, ahora es menos tangible pero que sigue estando ahí.