Promálaga, empresa del Ayuntamiento de Málaga, ha publicado este martes en la Plataforma de Contratación del Sector Público una asistencia técnica para contratar una empresa que realice un estudio de ingresos y análisis previo a la viabilidad financiera del Plan Málaga Litoral, consistente, entre otros muchos proyectos, en soterrar más de 2,5 kilómetros, desde el Muelle Heredia al entorno del Hotel Miramar, un plan que cuenta con la oposición del PSOE, IU y Podemos. Ya saben que la idea del equipo de gobierno es recabar parte de los más de 400 millones de euros que cuesta esta actuación de la tan mentada colaboración público-privada, es decir, que las empresas de la provincia o radicadas en otros lugares abonen parte de la factura, además de ser autofinanciable con fondos de diversas actuaciones. Otra parte la pondrían, claro, las administraciones públicas.

El PP, ya lo saben, quiere soterrar la circulación desde el Muelle Heredia hasta pasado el Hotel Miramar (2,5 kilómetros, aproximadamente). Ello llevaría aparejada la ejecución de nuevas estaciones de autobuses en la plaza de la Marina y la Explanada de la Estación María Zambrano, el dimensionamiento del parking y otros dos aparcamientos, además de quedar un amplio espacio para peatonalizar resultado del soterramiento, y se generarían dos torres, un edificio de oficinas y un hotel (en los terrenos de la estación de autobuses del Paseo de los Tilos). Esto costaría más de 400 millones de euros.

Este contrato estará en licitación hasta el 17 de marzo y el valor del mismo es de 65.000 euros. "Dado el probable escenario de que los ingresos generados por el proyecto no permitan la sostenibilidad financiera del mismo (incluyendo la inversión, los costes de operación y mantenimiento y la retribución del capital), se analizarán diferentes alternativas de apoyo público-presupuestario bajo distintos esquemas concesionales, entre ellos: apoyo durante la construcción, habitualmente  en  forma de capital o subvención de capital, contra hitos predeterminados de la construcción; o apoyo durante la fase de explotación, que a su vez debe estar ligado al cumplimiento de las obligaciones del gestor de la infraestructura, es decir, pago por disponibilidad de la infraestructura", consta en el pliego de condiciones en cuanto a cómo podrán ser retribuidos los socios privados.

Esta idea, de cualquier forma, tiene aún por delante mucho desarrollo.

El PSOE, por su parte, calificó en su día este proyecto de «faraónico» y asegura que se abrirá en canal el eje Este-Oeste durante dos décadas. Los socialistas propusieron en la campaña de las municipales «asomar la ciudad al mar» con una intervención que consistiría en soterrar el tráfico 300 metros, desde el final del Muelle Heredia al inicio del Paseo de los Curas. Así, Larios y Molina Lario se unirían peatonalmente con la plaza de la Marina y la entrada al Puerto. Asimismo, en el Paseo de los Curas iría una estación de autobuses y transporte público, aumentando en un metro la cota del subsuelo del parking de la Marina. Se peatonalizaría todo el Paseo del Parque (los carriles centrales) y la calle Cortina del Muelle, adoptando medidas adicionales para reordenar el tráfico en el entorno de Cánovas del Castillo. La factura: 20 millones de euros. Una actuación más limitada pero ambiciosa.

Adelante Málaga, confluencia que aglutina a IU y Podemos, no apuesta por una intervención en general, sino que aboga por una filosofía más afín a un cambio conceptual en relación a la movilidad sostenible y sana. «Lo necesario no son obras faraónicas, es preciso un cambio de concepto en materia de movilidad, que apueste más por el transporte público colectivo, la bici, los desplazamientos peatonales y reduzca el coche particular. Soterrar es una llamada al coche. Y esa una obra de infraestructura titánica, carísima y encima con participación privada, de forma que la rentabilidad económica se impondrá a la social». Insisten IU y Podemos en que es «una autovía soterrada. Va en contra de todos los nuevos modelos de movilidad que se están implantando en las ciudades europeas del siglo XXI. Resaltamos el coste desorbitado y que no se tenga en cuenta que, a medio plazo, la prioridad serán las grandes obras y actuaciones que habrá que llevar a cabo en la ciudad para mitigar los efectos del cambio climático, como ya planifican otras ciudades costeras».