El Observatorio del Medio Ambiente Urbano (OMAU) del Ayuntamiento de Málaga ha colgado en su página web el documento de avance del Plan Especial del Anillo Verde de la Zona Este de la capital, coordinado por el director de la entidad municipal, Pedro Marín Cots. Este texto forma parte del Plan del Clima de Málaga 2050, conocido como Alicia. En concreto, se trata de una propuesta muy ambiciosa para reforestar y regenerar más de 2.000 hectáreas de la zona Este del municipio, con una inversión superior a los 16,1 millones de euros y un cronograma que llega hasta los 30 años de actuaciones, aunque hay dos horizontes temporales para comprobar el desarrollo de las actuaciones: 2030 y 2050. Este periodo, a su vez, se descompone en seis quinquenios para abordar los trabajos.

Las labores son las siguientes: hay una serie de trabajos previos (Plan Especial, titularidad y acuerdos de gestión del suelo), un diagnóstico previo con delimitación, descripción y cartografía de cada ámbito, la elaboración de los planes de ejecución y cartografía de las actuaciones, la ejecución de los proyectos de restauración y levantamiento del anillo, el seguimiento y mantenimiento de las actuaciones y la difusión y comunicación de las mismas. Todas ellas tienen dos fases. Se prevé la plantación de más de tres millones de árboles y especies arbustivas.

Aprobado el Plan del Clima de Málaga en julio de 2020, "una de las acciones más destacadas era el desarrollo de un anillo verde perimetral en el ámbito fronterizo entre el suelo urbano y el no urbanizanle, y que era al mismo tiempo un punto de encuentro de los 15 corredores verdes de la Agenda Urbana". Es una actuación de "mitigación y adaptación del cambio climático, de iniciar los procesos encaminados a conseguir un cinturón verde, que servirá como refugio climático próximo a la ciudad frente a amenazas de olas de calor, sequías e inundaciones y estará conectado con la misma a través de los 15 corredores verdes y las zonas verdes útiles existentes y previstas en el PGOU". Asimismo, cabe la posibilidad de articular rutas confortables, con recorridos peatonales y en bicicleta accesibles y seguros. Se quiere también restaurar al menos el 15% de los ecosistemas degradados de la ciudad, así como determinar y priorizar las especies exóticas invasoras, sus vías de penetración, controlar o erradicar las especies prioritarias y gestionar las vías de penetración para evitar la llegada de nuevas especies, además de potenciar la participación de la sociedad civil en estos espacios.

Ello ayudará a prevenir inundaciones, regulando escorrentías, la regulación térmica y disminución de las islas urbanas de calor, mejorar la permeabilidad ecológica, movimiento y refugio de especies ante las condiciones climáticas extremas, incrementar el secuestro de carbono (efecto sumidero C02, calculado para 2050 en 389.645 toneladas equivalentes de CO2).

La repoblación se hara con encinas, alcornoques, algarrobos, acebuches, álamos negros, sauces, coscoja, aladierno, lentisco, adelfas, taraje, palimito y mirto.