En la medianoche del pasado lunes fallecía a los 87 años Pedro Vicario Méndez, quien fuera presidente de la Asociación Pro Tradiciones Malagueñas La Coracha y jefe de Protocolo de la Agrupación de Cofradías y de la cofradía de las Penas. En la misma tarde de ayer se ofició la misa funeral en el Parque Cementerio de San Gabriel.

Hijo de guardia civil, nació en 1934 en el Cuartel de la Guardia Civil del Limonar y estudió en los colegios de San Agustín y San Fernardo.

Desde muy joven sintió la vocación por la organización de eventos por eso, con sólo 20 años ya formaba parte de la junta de festejos de su barrio de La Trinidad y colaboraba con Pepe Bravo, el alcalde del barrio, así como con las autoridades de la ciudad.

Su vida dio un vuelco gracias a su hermano Salvador, quien se marchó a hacer la mili al Sahara Español y una vez acabada, decidió continuar en la colonia española. Al Sahara se fue el joven Pedro en 1961, en una estancia que iba a durar un mes pero que se prolongó durante diez años, hasta 1971.

Pedro Vicario trabajó en El Aaiún de auxiliar administrativo en la Inspección de Policía y transformó el Círculo Recretivo y Cultural de El Aaiún, llamado despectivamente 'el casinillo', en lo que terminó conociéndose como 'el casino de Vicario', que llegó a presidir.

Con su trabajo en la capital de la colonia, la vida social se revolucionó con cabalgatas de Reyes Magos, vueltas ciclistas, concurso de belleza, carreras de camellos y hasta una Feria de Diciembre.

Pedro Vicario, en el Sahara Español. Archivo Pedro Vicario.

De regreso a Málaga en 1971 aprueba las oposiciones y se convierte en funcionario del Estado, primero en la Confederación Hidrográfica del Sur y más tarde en la Demarcación de Costas, donde trabajó hasta su jubilación.

Y en su ciudad natal continuaría desarrollando su gran vocación. Hermano de las Penas, del Cautivo y de la Esperanza, durante veinte años fue jefe de protocolo de la Agrupación de Cofradías y siempre se prestó generoso a impartir los pregones que le solicitaban. Entre los numerosos honores que recibió destaca la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel la Católica, que en 2000 donó a la Virgen de la Trinidad.

En 1976 se funda la Asociación Pro Tradiciones Malagueñas La Coracha y trabajará codo con codo con la presidenta, María Luisa Ruy-Díaz Alfonso, responsable de reivindicar las tradiciones de Málaga y en muchos casos de recuperarlas. De la mano de Pedro Vicario y un grupo entusiasta de amigos iniciarán actividades que hoy están extendidas por toda la ciudad como concursos de belenes, la ofrenda floral a la Virgen de la Victoria, cruces de mayo, clases de malagueñas y verdiales o la Exaltación de la Mantilla. Tras la muerte de María Luis Ruy-Díaz, presidió la institución.

Persona afable y apasionado de su ciudad, se marcha un incansable cofrade y defensor de las tradiciones de Málaga que, gracias a su entrega, hoy siguen vivas. Descanse en paz.

Con el alcalde de Málaga y María Luis Ruy-Díaz Alfonso La Opinión