La Gerencia Municipal de Urbanismo va a solicitar a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía que incoe un expediente para proteger los Baños del Carmen y lo inscriba en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que implica en la práctica que el inmueble principal del conjunto, que tiene este grado de protección, sólo pueda ser rehabilitado y, por tanto, se elimina el peligro, pequeño pero cierto, de que una futura concesión otorgada por Costas implique su adecuación al último texto legal en la materia y ello implique una modificación o la eliminación de este conjunto arquitectónico. Es decir, se quiere salvar al edificio y su entorno de cualquier alteración prevista, proyectada o imaginada. Eliminar tentaciones.

El concejal de Ordenación del Territorio, Raúl López, dice que es un enclave privilegiado de la ciudad y del litoral. Fue inaugurado el 16 de julio de 1918 y transformado en un espacio de baños públicos. En 1922 se inauguró el primer campo de fútbol de Málaga, operativo hasta que se abrió La Rosaleda en 1941. El edificio central posee un salón de baile en la planta baja, la cubierta descansa en los muros perimetrales, abiertos con grandes ventanales, y con cuatro columnas centrales. Sobre él, se ubica una amplia terraza. Destacan los grandes porches con columnas de fustes lisos y otras de aglomerado. Uno de los porches se adentra en el terreno marítimo creando una terraza junto al agua.

En el texto del Plan Especial de los Baños del Carmen de 2007 la idea era recuperar la representatividad del enclave y se proponía la rehabilitación del edificio, construyéndose una edificación anexa, en la parte de atrás, que prestase los servicios de restaurante y así quedara diáfana el interior de la construcción. «A tal efecto, se protegió por el planeamiento el pabellón principal y la estructura de entrada como edificaciones, portada de acceso y taquilla, así como altura, volumetría y fachadas del restaurante, así como las columnas y los elementos decorativos, recogiéndose en el plano de un proyecto para proteger las edificaciones y el arbolado.

El estado actual de la edificación es «aún deficiente», dice López, aunque se han hecho obras de preservación de urgencia por Urbanismo, como el techado provisional con chapa en la portada

Así, en coherencia con la protección en ese plan especial, en el Catálogo de Edificaciones Protegidas del PGOU vigente se recoge expresamente que el balneario es un edificio protegido con un nivel de grado I, es decir, sólo puede ser, como mucho, rehabilitado. El proyecto inicial del edificio es del ingeniero Carlos Loring, de 1918. La portada no tiene autor identificado y data de 1920. El edificio principal, con función de restaurante, es una construcción de 1933 de Daniel Rubio, de estilo regionalista. El hecho es que la protección del PGOU implica la consideración del edificio como un todo a mantener y no únicamente sus características externas.

En cuanto a las condiciones de protección, en la ficha del PGOU se dice que los elementos a proteger son la portada de acceso, la taquilla, así como la altura, la volumetría y las fachadas del restaurante, así como las columnas y elementos decorativos». «Debido a la gran transformación sufrida por este edificio debería realizarse sólo una actuación de consolidación, manteniéndose además su característica ubicación limítrofe con el mar y no regenerar la playa, pues acarrearía la desaparición bajo la apariencia de un simple chiringuito».

El estado actual de la edificación es «aún deficiente», dice López, aunque se han hecho obras de preservación de urgencia por Urbanismo, como el techado provisional con chapa en la portada, así como de mejora y adaptación al uso en el pabellón principal por parte de los actuales concesionarios. Sigue pendiente «un proyecto de rehabilitación adecuado que restituya los valores del edificio».