La Sección Octava de la Audiencia de Málaga tiene previsto terminar el viernes día 12 el juicio a los dos jóvenes acusados de intentar acabar con la vida de un jugador del Alhaurino B en un partido de tercera regional entre dicho equipo y El Palo B de Málaga capital en 2016.

Así, según han informado fuentes judiciales, queda pendiente finalizar la práctica de prueba, así como las conclusiones definitivas e informes finales de las partes. Inicialmente, la Fiscalía solicita 14 años de cárcel para uno de los procesados y 16 años de prisión para el otro.

Los acusados admitieron que agredieron al futbolista, pero enmarcaron esta acción en una pelea en el campo en la que participaron más personas, negando ambos que tuvieran la intención de lesionarle y de acabar con su vida o que planeara o se pusieran de acuerdo para matarlo.

En su escrito inicial, el fiscal acusa de un delito de tentativa de asesinato, por el que solicita 12 años de cárcel a cada uno; además de acusar a uno por un delito de amenazas, pidiendo que se sumen dos años de prisión más; y al otro de un delito de lesiones, por el que pide cuatro años de prisión más.

Los hechos sucedieron en marzo de 2016. Uno de los acusados era capitán del El Palo B de Málaga capital; mientras que el otro, el que presuntamente apuñaló al futbolista del equipo rival, también había sido jugador del equipo pero ese día estaba en las gradas, según el escrito provisional de la acusación.

Según sostiene la calificación del ministerio público, a la que tuvo acceso Europa Press, en el encuentro hubo tensión entre el primer procesado y la víctima, tomando el acusado "una actitud desmedida de agresividad" hacia el otro, al que "amenazó de muerte varias veces con frases como 'te voy a matar, nos vamos a ver fuera".

En un momento dado, a balón parado, se fue para la víctima y, presuntamente "le dio un cabezazo" que lo derribó, por lo que fue amonestado y poco después sustituido. Se fue a las gradas, donde estaba el otro procesado y donde "continuó con las amenazas de muerte". Ambos "se pusieron de acuerdo para dar muerte al jugador".

Cuando finalizó el partido, con victoria del equipo de El Palo, el primer procesado, que estaba junto al otro, salió a celebrarlo con sus compañeros, momento en el que, según el fiscal, "se dirigió rápidamente a la víctima que estaba felicitando a los jugadores, cogiéndole por el cuello por la espalda haciéndole una llave".

Entonces, dice la acusación pública, lo dejó "inmóvil, tirándole al suelo" y el otro procesado que había estado en las gradas se dirigió hacia ellos y, presuntamente, "con una navaja apuñaló a la víctima en dos ocasiones en el hemitórax"; mientras que otras personas del grupo de los acusados saltaron también "a agredir".

El acusado por presuntamente apuñalar al jugador explicó en su declaración que no tenía una navaja, sino un cortauñas, y que cuando terminó el partido, que fue "muy tenso", bajó al campo para celebrar la victoria de su equipo, pero se encontró con una pelea en el que había "mucha gente", se puso "nervioso" y se le "nubló" la vista.

"Sentí miedo, creía que me iba a pasar algo", señaló, apuntando que estaba bajo los efectos de cocaína y hachís --había estado ingresado en un centro de rehabilitación, aunque lo había dejado en el momento de los hechos--. "Con la paranoia de ese momento y con los efectos de las drogas no sabía qué iba a pasar", incidió.

Dijo que sentía "mucho" haber actuado como lo hizo --"No sé qué me ocurrió y pasó lo que pasó"-- y reiteró que no tenía intención de agredir a nadie ni de generar violencia, insistiendo en que "para nada" se puso de acuerdo con el otro acusado para agredir a la víctima.

El otro procesado declaró también que en ningún momento se pusieron de acuerdo, aunque admitió que todo el partido hubo enfrentamiento con ese jugador, pero que no le dio un cabezazo ni recordaba haberle amenazado. También negó que arengara a la gente en la grada, "al contrario, me acerqué a tranquilizar".

Sí admitió que cuando terminó el partido y fue al campo a celebrar la victoria, se cruzó con la víctima "y tonto de mi fui a pegarle un puñetazo". "Nos enganchamos", explicó, indicando que cayeron al suelo y le hizo un 'mataleón', técnica de sumisión para que no le pegara. No recuerda ver al otro acusado allí y no supo que la víctima estaba herida hasta después.

La víctima aseguró que no vio quién le cogió del cuello por la espalda ni quién le apuñaló, ni siquiera se dio cuenta de que le habían pinchado, solo tuvo "una sensación rara" y se desplomó más tarde ya en los vestuarios. Sí indicó que hubo todo el partido rifirrafes con el jugador del otro equipo.

"Se me hizo eterno cuando uno se está quedando sin respiración", expresó respecto al momento en el que fue inmovilizado y recibió las puñaladas; añadiendo que actualmente no puede jugar al fútbol al nivel que tenía y, además, tuvo que renunciar a las oposiciones a Policía que estaba haciendo.

La víctima resultó con dos heridas y fue intervenido de urgencia en el hospital, donde tuvo que ser intubado, tardando en curar 200 días, nueve de ellos en el hospital. Además, presentó estrés postraumático y "de no haberse realizado tratamiento quirúrgico urgente, con seguridad habría fallecido", sostiene la Fiscalía.