Fue Enrique Cibantos, el conocido hostelero de la Costa del Sol, quien tras leer la primera obra le aconsejó: «Pepe, mándalo a Planeta». «Le hice caso y lo mandé. La edición se agotó», cuenta Pepe Aguilar. Ese primer y exitoso libro se titulaba ‘Anécdotas de hoteles’ y lo publicó en 2011 en Planeta.

Ahora regresa con otro, ‘Historias, hoteles y humor’, más de 130 sucedidos hoteleros que ha autoeditado en Amazon y cuyos beneficios irán a su familia y una parte quiere destinarlos a la lucha contra la Covid-19. «Yo no percibo nada», destaca.

Nacido en La Línea de la Concepción en el 48, la vecindad con Gibraltar y el hecho de que trabajara de adolescente en una tienda le animaron a estudiar inglés y más tarde francés. Con este bagaje, un domingo le llamaron para una entrevista de trabajo en la Costa del Sol. «Como era domingo pensé que era una broma», confiesa Pepe con una sonrisa.

Pero de broma, nada. Con sólo 18 años entraba en el lujoso Meliá Don Pepe de Marbella y comenzaba una carrera que luego le llevaría, ya como jefe de conserjes, al Meliá Puerto de la Cruz y el Meliá Costa del Sol de Torremolinos. En total, 42 años, 25 de ellos en la Costa del Sol, donde vive -es vecino del Arroyo de la Miel-.

Y si en su primera obra reflejó en su mayoría anécdotas personales, en el segundo libro ha volcado, sobre todo, historias de compañeros de profesión, que ha ido recopilando en sus viajes por España y el extranjero. «Cuando llegaba a un hotel me dirigía a los recepcionistas, a los conserjes y directores, a veces sin conocerlos, para que me contaran anécdotas».

El autor, con su obra en Málaga. | A.V.

La solución más inesperada

De esta forma, Pepe Aguilar ha recopilado historias de rincones tan dispares como Malasia, Irak, Perú o Venezuela. Una de ellas, el aprieto en el que se vio un recepcionista del Puerto de Santa María al comprobar que, durante su turno, iba a acudir al hotel una pareja para celebrar su aniversario de boda y había encargado flores y champán, pero el establecimiento no tenía una habitación libre.

El destino quiso que la llegada del matrimonio coincidiera con una de las cuatro veces al año en las que el hall se enceraba, la pareja resbaló con estrépito y se marchó indignada, para alivio del recepcionista.

Por el libro desfilan clientes anónimos pero también caprichosos artistas, primeras damas, reyes, princesas y personajes con nombres y apellidos como Andrés Segovia, Sadam Hussein o el general Franco.

Tal profusión de historias tienen para este veterano y afable hotelero una sencilla explicación: «Los hoteles son pequeñas ciudades, a veces en un hotel grande te encuentras con mil clientes de 16 o 17 nacionalidades y luego por otra parte 150 o 200 empleados, sin olvidar a los que acuden al hotel para entrevistar a un personaje, para hacer alguna gestión... es muy raro que no suceda nada».

Como sus compañeros de profesión no dejan de enviarle historias hoteleras, Pepe Aguilar ya ha comenzado una tercera entrega. Los hoteles son ‘de libro’.