Era una persona callada pero con gran sentido del humor, un excelente dibujante y un apasionado del ajedrez. Devoto del Cautivo y el Cristo de la Expiración, trataba de no perderse la Semana Santa de Málaga. Además, lejos de conformarse con el sueño cumplido de entrar en la Guardia Civil, estudió la carrera de Derecho por la UNED y en 2013 se colegió en el Colegio de Abogados de Málaga, con la intención de formar parte algún día del cuerpo de letrados de la Benemérita.

El pasado miércoles, 17 de marzo, se cumplieron tres años de su fallecimiento en el cumplimiento del deber. Diego Díaz Díaz (Antequera, 1965) perdió la vida arrastrado por la corriente mientras trataba de rescatar a los tres ocupantes de un coche que se había precipitado al arroyo de Galapagar en Guillena (Sevilla), el pueblo en el que este malagueño llevaba destinado 17 años.

Su muerte heroica le valió a título póstumo, entre otros reconocimientos, el nombramiento de Hijo Adoptivo de Guillena, Hijo Predilecto de Antequera, la cruz de la Orden San Raimundo de Peñafort, sendas medallas al mérito de la Guardia Civil y Protección Civil con distintivo rojo, la distinción de honor de la Provincia de Málaga y su inclusión en el Libro de Honor de la Benemérita.

Además, informa su familia, el Ayuntamiento de Málaga tiene la intención de dedicarle una calle, algo que ya han solicitado todos los colectivos de su barrio, Los Prados.

A pesar de la pena, su hermana, la abogada Josefa Díaz, confiesa: «Tiene una el orgullo de que ha sido un héroe, de que murió en un acto de servicio y se lo han reconocido».

Josefa Díaz, la hermana de Diego, recibió la orden de San Raimundo de Peñafort para su hermano del ministro de Justicia Rafael Catalá.

Josefa Díaz, la hermana de Diego, recibió la orden de San Raimundo de Peñafort para su hermano del ministro de Justicia Rafael Catalá. La Opinión

Aunque Diego Díaz nació en Antequera y vivió con su familia en pleno campo -entre la ciudad de los Dólmenes y el Valle de Abdalajís- su madre, Antonia Díaz, explica que se tuvieron que marchar a Málaga: «Mi marido, José Díaz, estuvo haciendo el túnel que atraviesa la Sierra del Valle (de Abdalajís) y cuando terminó ya no había trabajo. Decían que había mucho en Los Prados y es verdad que había trabajo».

Cuando Diego tenía 6 años la familia se instaló en la barriada ferroviaria. Allí, el mediano de tres hermanos realizó los estudios y como recuerda su madre, ya con 14 años estuvo trabajando en la construcción del actual Colegio de Los Prados y empezó a ayudar a su padre, que era ferrallista en el Polígono La Estrella.

«A mi hermano no le faltaba de nada pero era una persona muy entregada a los demás y quería ayudar a su padre y a su casa», explica Josefa. «Su padre le decía que ya tendría tiempo para trabajar pero él decía que no quería estar todo el tiempo parado y que quería trabajar», comenta Antonia su madre.

El antequerano hizo la mili en La Línea y Ceuta, en esta ciudad como policía militar. Cuando la terminó volvió al trabajo con su padre y a los 20 años decidió que quería ingresar en la Guardia Civil, por ese afán de servicio que manifestaba desde pequeño, algo que la familia vio muy bien.

Tras formarse en la Academia de Úbeda ingresó en el Cuerpo en 1990. Su primer destino fue Hospitalet del Infante (Tarragona) y dos años después estuvo colaborando en los Juegos Olímpicos de Barcelona, un trabajo que le valió una mención honorífica con la firma de los Reyes.

Distinción de honor de la provincia a título póstumo para el héroe malagueño. Arciniega

Granada, Soria y Sevilla

Sus siguientes destinos fueron Ventas de Zafarraya (Granada) y Vinuesa (Soria), hasta que en 2001 fue destinado al pueblo sevillano de Guillena, donde se convirtió en una persona muy conocida y querida, como pudo comprobar su familia cuando murió: «Vino mucha gente a darnos las gracias por todos los favores que les había hecho. Cuando alguien tenía un problema ayudaba sin decir nada a nadie. Era muy discreto», recuerda su hermana.

Y lo que nunca perdió fue el contacto con su familia y Los Prados. «Siempre que podía venía a Los Prados, cada dos semanas o si podía, antes», cuenta su madre.

Un bonito detalle de esa implicación con el barrio lo señala José Manuel Herrera, su cuñado y pareja de Josefa: «Para la primera Ruta de la Tapa realizó el cartel y el ‘tapa pasaporte’».

Con su hermana Josefa, en una procesión en Málaga. El antequerano era muy devoto del Cristo de la Expiración y del Cautivo.

Con su hermana Josefa, en una procesión en Málaga. El antequerano era muy devoto del Cristo de la Expiración y del Cautivo. Archivo familiar

La intención del cabo primero era volver a casa la Semana Santa de 2018 para no perderse la Expiración. El destino quiso que en la misa de campaña de la Archicofradía de la Expiración fuera protagonista este malagueño de 52 años pues como recordó el sacerdote, al igual que Jesucristo dio la vida por los demás.

De esos tres días de angustia que la familia de Diego pasó en el Comandancia de la Guardia Civil de Montequinto (Sevilla), hasta que se pudo localizar su cuerpo, quieren resaltar el cariño y apoyo que recibieron tanto de la Guardia Civil como de los cargos públicos que les hicieron compañía como el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido y la presidenta de la Junta, Susana Díaz. «Nos dieron mucho cariño desde el primer momento», resalta Josefa.

Un sonriente Diego saluda a la cámara en esta foto para la familia.

Un sonriente Diego saluda a la cámara en esta foto para la familia. La Opinión

También están muy agradecidos a la asistencia psicológica que les ofreció la Benemérita tanto en Sevilla como en Málaga. «Una pérdida así no tiene consuelo pero sirvió de mucho porque nos animaron», reconoce Antonia.

La familia de Diego Díaz conserva la carta de pésame de los Reyes de España y también un dibujo a carboncillo del guardia civil, regalo un año después de la tragedia de una vecina de Guillena, donde sigue siendo muy recordado.

También guardan un playmobil de su hijo con el uniforme del Cuerpo y hasta hicieron un montaje de este generoso malagueño, con otro bombero fallecido en circunstancias similares, los dos a punto de subir al cielo por la escala del coche de bomberos. Homenajes para un héroe que sigue vivo en Los Prados y en el corazón de muchos españoles.

El pequeño Diego Díaz, el día de la Primera Comunión.

El pequeño Diego Díaz, el día de la Primera Comunión. Archivo familiar