El fino escritor inglés Somerset Maugham, tras la dura reseña que le dedicó el periódico ‘The Times’ a un anterior volumen de cuentos, en la que el crítico aseguraba que se repetía más que el chorizo, tituló su nuevo libro, publicado en 1940, ‘Lo mismo de siempre’. Así se titulaba la reseña del diario, con lo que demostró tomarse las críticas con muy buen humor.

Es bastante probable que el lector de estas líneas tenga idéntica sensación, la de leer ‘Lo mismo de siempre’ en esta crónica sobre el convento de La Trinidad.

Pero es justamente la sensación que tienen muchos vecinos desde hace veinte años, pues el ritual del protocolo no ha cambiado: visita institucional a este convento del XVI, nube de medios de comunicación y políticos trajeados que anuncian en el antiguo claustro la «puesta en valor» (disculpen el ‘palabro’) del convento, al tiempo que detallan el uso ‘definitivo’ que tendrá, buena nueva en la que no suele faltar la expresión «contenedor cultural», que queda muy bien en una rueda de prensa.

Es de agradecer la convicción de todos los cargos públicos que en los últimos lustros han anunciado la transformación definitiva del inmueble. Sin duda, estaban convencidos de que con ellos y con su partido iba la vencida. Pero han sido tantos los delegados, consejeros y archimpápanos de todas las formaciones políticas que han anunciado el fin de la incertidumbre para este Bien de Interés Cultural, que entre los vecinos del barrio ha crecido el escepticismo, qué le vamos a hacer.

Pero lo que diferencia los anuncios anteriores del último es que tanto al Archivo Histórico Provincial como al Ayuntamiento le falta espacio archivístico y bien podría ser esa, la premura administrativa y no la vecinal, la que definitivamente acelere la recuperación del monumento.

Hay además otra diferencia: En esta ocasión la Junta de Andalucía propone construir un centro cultural ciudadano, y eso no sólo es mucho menos etéreo que algunas de las propuestas anteriores sino que va en consonancia con lo que desde hace años reclama la Asociación de Vecinos Trinidad Centro, que propone un equipamiento que «dé vida al barrio», y pocos habrá que impliquen tanto a unos vecinos como un centro cultural en el que puedan participar.

Así pues, en el barrio se respira cansancio frente el enésimo anuncio pero también más esperanza que en otras ocasiones. Quedémonos pues con ‘Lo mismo de siempre’ pero con un poco más de confianza en que las cosas por fin se culminarán.