Como saben, en Málaga hay calles que entran de lleno en la categoría de ‘agujeros negros administrativos’ o quién sabe si la física cuántica provoca que desde el punto de vista físico no existan para nuestros cargos públicos. Al menos, desde el punto de vista de la administración municipal no constan como calles y allá se las compongan.

Y así, en varias ocasiones ha salido en esta sección la calle que separa la Comisaría de Policía de Málaga Norte del Centro de Salud de La Palma-Palmilla.

Olvidada de mantenimiento, su salvaje estado de conservación llama la atención al encontrarse entre dos edificios oficiales de relativa importancia. Si algo tan estrambótico llegara a suceder, por ejemplo, en la calle Francisco Bejarano Robles, la que separa el Ayuntamiento del Banco de España, estaría en perfecto estado de revista a la hora de producirse cualquier incidencia, claro que esta calle, valga la redundancia, sí consta en el callejero municipal.

Algo parecido, otro agujero negro o puede que un ‘fenómeno vial cuántico’, sucede en Carlinda, y pese a las denuncias de la asociación de vecinos del barrio, nuestro Consistorio se toma el asunto con una calma legendaria.

Se trata de una calle a la espera de urbanización junto a la calle Nuestra Señora de Tíscar. Los vecinos llevan muchos años reclamando su arreglo, que además conllevaría una mejor comunicación del barrio ya que podría conectar con la calle Galeno.

Una primera parte de esta vía sin nombre está hormigonada y a la mitad cambia a terrizo. En la actualidad se utiliza como aparcamiento pero también, a los pies de un gran ficus junto a un murete, se practica el arte del bebercio, como deja constancia la riada de latas lanzadas por desaprensivos.

En la bajada a esta vía olvidada, un macetero con flores y varios ramos recuerdan a alguien que se fue con estos versos: «De una amistad nació el amor verdadero. Sufrimos mil batallas y en el cielo brillas como un guerrero. Te quiero».

Sería hermoso también que de este modesto artículo, inspirado en las constantes reclamaciones vecinales, surgiera el propósito municipal de poner remedio a la situación.

Algo sí han conseguido los vecinos: en el momento de visitar esta sección este olvidado rincón de Carlinda, un par de barrenderos limpiaba la zona, algo a lo que, al menos en enero del año pasado, se negaba el Ayuntamiento al no ser municipal.

Ya queda menos para adecentar este rincón de Málaga, ignoto misterio de la física cuántica.