Los dos acusados por el crimen de un joven en abril de 2017, cuando celebraba su 22 cumpleaños y medió en una pelea a la que era completamente ajeno, en la puerta de la Sala Theatro, en Málaga, han asegurado que no tuvieron intención de matarlo y han pedido perdón a los familiares de la víctima, Pablo Podadera.

El juicio con jurado ha comenzado este jueves después de que fuera suspendido la semana pasada para que uno de los acusados cumpliera una cuarentena de diez días al haber tenido contacto con su abuela, positiva en covid.

En el banquillo de los acusados se sientan cuatro jóvenes, y otro en busca y captura, dos procesados por asesinato y los otros, amigos de los primeros, acusados de encubrimiento.

En la sesión de este jueves han declarado los dos acusados del crimen y han afirmado que no huyeron, que abandonaron el lugar de los hechos debido a que no pensaron nunca en la gravedad de lo sucedido.

"Jamás hubiera pensado que nada por el estilo pudiera pasar por un golpe en la cabeza", ha asegurado uno de ellos, al tiempo que ha afirmado que se produjo una pelea de borrachos, que pensó que era una tontería el incidente y que tras los hechos "cada uno por su lado".

Los dos acusados han reconocido haber golpeado a la víctima, aunque han alegado que estaban muy bebidos y que además habían consumido cocaína, así como que la víctima no medió en una discusión, sino que insultó a uno de ellos.

Han mantenido que la víctima se les acercó en actitud agresiva y que fue advertido para que no se metiera en una pelea que le era ajena, versión totalmente contraria a la que mantiene el fiscal y la acusación particular, que sostienen que solo quiso mediar.

Este juicio se vuelve a repetir tras anular el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) la sentencia que condenó por delitos de lesiones a los dos acusados de acabar con la vida del joven y también anuló la absolución de otros dos jóvenes que fueron procesados.

El fiscal y la acusación particular siempre han mantenido que los dos jóvenes tuvieron intención de matar y piden que sean condenados a 18 años de prisión por un delito de asesinato, petición que elevaba la acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, a 20 años.

El crimen fue cometido el día en que la víctima salió con sus amigos, el 20 de abril de 2017, para celebrar su 22 cumpleaños y tras visitar varios bares, ya de madrugada, acudieron a la Sala Theatro, en Málaga capital.

Sobre las 4:35 horas, la víctima salió al exterior en compañía de un amigo para fumar un cigarro y observaron una fuerte discusión.

Las acusaciones mantienen que la víctima intentó mediar y para tratar de apaciguar los ánimos puso una mano en el torso de uno de los acusados pero recibió por detrás de forma totalmente sorpresiva violentos puñetazos de dos de los acusados, uno de ellos practicante de boxeo.

Este extremo también ha sido negado por el acusado que niega practicar boxeo y ha dicho que solo ha recibido cinco clases de introducción a la defensa personal. En el relato de hechos se destaca que los golpes fueron "con la intención de matarlo, dada su envergadura, potencia y destino de los golpes (la cabeza)" y que tras caer desplomado, una vez en el suelo, recibió igualmente patadas en la cabeza por parte de ambos.