La familia de Pablo Podadera pide justicia para su hijo, el joven malagueño que falleció tras mediar en una pelea el día de su 22 cumpleaños el pasado 2017. Es la segunda vez que tratan de lograr una condena por asesinato ya que el Tribunal Superior de Justicia de decidió en 2020 repetir el juicio y anular la sentencia de absolución de los dos encausados.

La propuesta que hacen es poner la fotografía que ilustra esta pieza como foto de perfil de Whatsapp para que todos los contactos puedan visualizarla y difundir el caso. Asimismo piden que se publique en Instagram, Facebook y Twitter y así poder multiplicar la ola de solidaridad con el caso. El hashtag que utilizan para denunciar el caso es #JusticiaParaPablo, que está siendo muy apoyado en las redes sociales por toda la ciudadanía.

Se anuló la sentencia

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) anuló la sentencia que condenó a dos acusados de acabar con la vida del joven y también anuló la resolución que absolvió a otros dos procesados, ordenando celebrar un nuevo juicio con jurado. La Audiencia de Málaga condenó a tres años y dos meses de prisión a los dos acusados por la muerte del joven, siguiendo el veredicto del jurado, que consideró a ambos jóvenes culpables de un delito de lesiones en concurso con otro de homicidio imprudente. Otros dos procesados fueron absueltos de encubrimiento.

Murió el día de su cumpleaños

El crimen ocurrió la noche del 20 de abril de 2017, cuando Pablo Podadera salía de fiesta con sus amigos para celebrar su 22 cumpleaños. Tras acudir a distintos bares llegaron a la Sala Theatro, situada en la calle Lazcano de Málaga capital. Sobre las 4:35 horas, la víctima salió al exterior en compañía de un amigo para fumar un cigarro y observaron una fuerte discusión. Fue entonces cuando, según las acusaciones, Pablo intentó mediar en la pelea y para calmar la tensión que había en el ambiente puso una mano en el torso de uno de los acusados, tras ello, comenzó a recibir, de forma totalmente sorpresiva, violentos puñetazos de dos de los acusados, uno de ellos practicante de boxeo.

Este extremo también ha sido negado por el acusado que dice no practicar boxeo y ha relatado que solo ha recibido cinco clases de introducción a la defensa personal. En el relato de los hechos se destaca que los golpes fueron "con la intención de matarlo, dada su envergadura, potencia y destino de los golpes (la cabeza)" y que tras caer desplomado, una vez en el suelo, recibió igualmente patadas en la cabeza por parte de ambos.

El alto Tribunal andaluz estimó en su sentencia los recursos presentados por la Fiscalía y la acusación particular en representación de la familia del fallecido, que siempre han considerado que se trató de un asesinato y que alegaron falta de motivación y contradicciones en la sentencia y el veredicto. Así, el TSJA vio contradicciones "manifiestas, esenciales y de posible influencia causal en el fallo", considerando que debió haberse devuelto el acta al jurado por la magistrada-presidenta. "Al no haberlo hecho así resulta evidente la infracción", apuntaba el tribunal.