La Junta de Andalucía ha aprobado, en el Consejo de Gobierno celebrado hoy, un acuerdo marco que podrá reanudar el turismo de cruceros en la región. Dicho acuerdo permitirá el desarrollo seguro de las escalas de crucero en los puertos andaluces. Cabe destacar que, actualmente, los cruceros que realicen itinerarios internacionales no están permitidos, pero sí lo están los nacionales, los cuales deben cumplir los requisitos establecidos por las comunidades autónomas en los que realizan escala, ha informado hoy la Autoridad Portuaria. Ello significa que este protocolo permitirá la vuelta de los cruceros a la ciudad, aunque no se da una fecha segura para este hito, después de trece meses sin actividad crucerística en la capital de la Costa del Sol.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga, Carlos Rubio, ha destacado que “este protocolo es un importante punto de partida para recuperar una actividad fundamental para el puerto y el destino. Inicialmente se tratará solo de cruceros de recorrido nacional pero con unas medidas sanitarias que nos permitirán demostrar que el turismo de cruceros vuelve a ser seguro y una experiencia que merece la pena vivir”.

En este sentido, las terminales de crucero del Puerto de Málaga cuentan con la certificación a nivel nacional e internacional como infraestructuras que garantizan los protocolos adecuados para el embarque y desembarque de pasajeros en el recinto portuario. A su vez, las navieras han establecido sus propios protocolos para facilitar el desarrollo de su actividad.

Carlos Rubio puntualiza que “este logro viene a sumarse al trabajo realizado por el puerto y el destino durante estos meses de pandemia en colaboración con Suncruise Andalucía y las compañías de crucero, abriendo la oportunidad a que Málaga sea elegida por las navieras como puerto de escala en sus itinerarios”.

Este nuevo marco de actuación determina la forma en la que la tripulación y los cruceristas realizan las escalas, así como los requisitos para garantizar la seguridad sanitaria de dichas escalas y el desarrollo de la vida en el barco.

Según lo determinado por este nuevo marco, la tripulación de los barcos deberá contar con tres pruebas PCR negativas de forma previa al embarque, además de realizar un periodo de aislamiento preventivo. La primera prueba PCR se realizará al salir de su domicilio, una segunda prueba en el transporte que le lleve a la ubicación del barco, y una tercera prueba antes de embarcar.

En cuanto a los cruceristas, estos deberán contar con una PCR negativa para poder embarcar. Una vez en el barco, se les ofrecerá una charla sobre las medidas de prevención y se les informará sobre los protocolos que deben cumplir a bordo.

Asimismo, los barcos contarán con laboratorios habilitados que permitirán realizar pruebas a los miembros de la tripulación, así como pruebas aleatorias a los propios cruceristas. Por otra parte, el aforo deberá reducirse al 60-70 por ciento de la capacidad total de los barcos, reservando de esta forma varios camarotes para la puesta en marcha de aislamientos preventivos en caso de que fueran necesarios, bien por un contagio, bien por un contacto directo con un contagiado.

Además, el servicio de buffet estará inactivo. De esta forma, las comidas se servirán directamente en mesa. En cuanto a las escalas, se podrán realizar excursiones controladas gracias a la distribución en “grupos burbuja”.

Finalmente, todos los cruceristas contarán con una póliza de seguro médico que garantiza la hospitalización en escala gracias al concierto con los hospitales de las ciudades en las que se realiza la escala, así como alojamiento incluido en caso de ser preciso realizar un aislamiento preventivo.