«Esto es como vivir en un microondas. Con esta exposición tremenda, aparte de perder tu calidad de vida, si esto sigue así me va a costar el dejar el piso después de 40 años», lamenta la bióloga María, vecina de La Malagueta.

Desde que en febrero instalaron dos repetidores para móviles en un bloque próximo, el 8 de la avenida Cánovas del Castillo, ella y su marido han tenido que dejar de usar su dormitorio, han comprado cortinas especiales y colocado cinco macetas por el salón para que absorban las radiaciones electromagnéticas.

«En el salón hay 500 microvatios pero entre las cortinas y las ventanas ya sube a 18.000», destaca María, que señala que han llegado a medir en su terraza 1.600.000 microvatios, cuando el Consejo de Europa aconseja un límite de 1.000 vatios por metro cuadrado.

«Mi casa está destrozada. No hay derecho a que, después de 40 años, en dos meses ahora no puedas ni vender el piso», lamenta Emilio, licenciado en Físicas y marido de María.

Como explica esta última, desde la instalación de los repetidores sufre sequedad en la garganta, escozor en los ojos e insomnio. Y no es la única persona: «Yo siempre he dormido como un lirón y mi mujer igual y ahora estamos los dos con pastillas para dormir», cuenta el vecino de otro bloque próximo a los repetidores

Los vecinos, que quieren formar una plataforma para lograr el desmantelamiento de las antenas, informan de que están en conversaciones con dos abogados y ya han enviado sendos escritos al alcalde, al concejal de Urbanismo y al delegado de Salud.

Falta de unanimidad

Eso sí, aunque les gustaría, la argumentación contraria a los repetidores no se centra en el perjuicio a la salud ya que, lamentan, la normativa española es muy laxa con este tipo de instalaciones: «Los límites permitidos en España son estratosféricos, 10 millones de microvatios por metro cuadrado porque cuando se hizo la norma no teníamos la tecnología que tenemos ahora», comenta Emilio, ingeniero técnico e hijo de María y Emilio.

Por este motivo, los vecinos se centrarán en lo que consideran falta de quorum de la comunidad de propietarios de Cánovas del Castillo, 8 para aprobar los repetidores, al considerar que hacía falta unanimidad y en su lugar fueron aprobados por sólo 12 votos de 14 asistentes, de un total de 25 propietarios.

«Esta misma antena estaba en un edificio del Paseo de la Farola pero se quitó porque murieron dos personas y porque había daños en la estructura del edificio. Si afecta a la estructura se tiene que aprobar por unanimidad», sostiene María.

La Opinión ha consultado a este respecto con el administrador de fincas Miguel Aguilar, de Administraciones Aguilar, quien ayer precisó que, según la Ley de Propiedad Horizontal, para incorporar este tipo de instalaciones se necesita el voto favorable de 3/5 partes del total de propietarios que a su vez representen las 3/5 partes de las cuotas de participación, y se computarán como favorables los propietarios ausentes que no hayan discrepado mediante una comunicación en un plazo de 30 días naturales.

También precisó que en el caso de que la zona arrendada tuviera asignada un uso específico en los estatutos, «sí haría falta la unanimidad».

Respuesta de Urbanismo

El concejal de Urbanismo, Raúl López, informó ayer de que para la Gerencia de Urbanismo, que ha realizado un informe sobre los aparatos, la instalación de estos repetidores de telefonía «no da lugar a ninguna infracción urbanística», al haber cumplido con todos los requisitos.

El concejal recordó que desde la Ley de Telecomunicaciones de 2014 la competencia sobre la materia ha pasado a ser estatal, lo que llevó a la derogación de las ordenanzas municipales sobre antenas de 2002.

La instalación no entra tampoco en las excepciones que contempla esta ley de 2014, informó.