El aislamiento social interfiere directamente en la capacidad de relación y comunicación, habilidades básicas y naturales de cualquier persona. La falta de relaciones sociales, por tanto, puede derivar en problemas emocionales y psicológicos que preocupan seriamente a los profesionales sanitarios. Más aún cuando este aislamiento es fruto del ingreso en el área de hospitalización Covid-19, donde los pacientes se exponen a una compleja situación en la que se encuentran aislados y alejados de sus seres queridos.

Un voluntario del plan de acompañamiento del Regional visita a un paciente. | LA OPINIÓN

En el Hospital Regional Universitario de Málaga, los pacientes ingresados por coronavirus llevan varias semanas sintiéndose menos solos, gracias al servicio de acompañamiento terapéutico que sus profesionales comenzaron a desarrollar a principio de mes. En el marco de su Plan de Humanización, el centro puso en marcha este proyecto con el objetivo de reducir el aislamiento social de estas personas y evitar sus consecuencias psicológicas y emocionales.

El proyecto nace de la inquietud de los profesionales del Regional, que comienzan a alertar de que las necesidades de relación social de estos pacientes se estaban viendo muy afectadas por el aislamiento. «El ser humano es social por naturaleza. Al verse restringida su sociabilidad, su salud mental se ve afectada», expone José Ignacio Bermúdez, secretario de la Comisión de Humanización del Hospital Regional. Ante este escenario, el personal puso en marcha un plan de acompañamiento cuyo engranaje está compuesto por trabajadores del centro. Es el propio personal sanitario el que, una vez acabada su jornada laboral y de manera voluntaria, ofrecen su tiempo libre para dar acompañamiento a sus pacientes.

Conversación y escucha activa, lectura de libros y poemas, comunicación vía digital con la familia... todas las actividades llevadas a cabo con estas personas están encaminadas a mejorar su interacción social y paliar el aislamiento social al que están sometidos. Los responsables de cada planta, ya que son los que más trato directo tienen con los pacientes, son los encargados de valorar y exponer las necesidades que presenta cada uno de ellos, para determinar quiénes pueden ser beneficiarios de este acompañamiento. De esta manera, los voluntarios ofrecen una atención lo más especializada posible. «El perfil de las personas a las que se atiende está relacionado con su situación psicológica y emocional. Se tiene en cuenta si es el propio paciente el que expresa la carencia de comunicación de forma continua, las emociones que expresa en el día a día o el estado anímico que presenta», relata el subdirector de Enfermería del Regional, Antonio Zamudio.

Con esta valoración, los voluntarios inician una relación con sus pacientes que se afianza con el paso de los días. «El primer contacto persigue darnos a conocer y conocer a la persona. A partir de ahí se va profundizando, conocemos sus preocupaciones, angustias o inquietudes, lo que nos permite brindar una atención más personalizada», indica José Ignacio Bermúdez.

El perfil de las personas ingresadas en el área Covid-19 es de lo más dispar. Mientras que algunos de ellos no presentan ningún tipo de problema para establecer contacto con sus familiares y realizan sin problemas llamadas telefónicas o videollamadas, otros nos disponen de estas habilidades, por lo que su interacción se ve mucho más disminuida. En estos casos son los propios profesionales los encargados de garantizar la comunicación entre los pacientes y sus familias: «Somos nosotros los que hacemos esas videollamadas con las tablets que están a disposición de cada planta», explica el secretario de la comisión.

Asimismo, estos profesionales acompañan a pacientes que no tienen ninguna relación fuera del hospital: «Hay personas que directamente están solas y no tienen a quién llamar. Esas necesidades las identifica el personal de la planta, nos las hace llegar y nosotros establecemos nuestro seguimiento». Desde que comenzase este servicio, los voluntarios del Regional han visitado y acompañado a más de 40 de personas.

La labor y la generosidad del personal sanitario se refleja, una vez más durante esta pandemia, en iniciativas como este plan de acompañamiento. Al acabar su turno de trabajo, algunos de los miembros del personal asistencial del Regional cuadran sus horarios para acompañar a estas personas. «Es muy importante que sean profesionales del propio centro por las capacidades asistenciales y de habilidad social que nos brinda nuestra profesión», explica el subdirector de Enfermería. Los pacientes ingresados en el área Covid-19 agradecen enormemente este acompañamiento que, asegura este profesional, supone un gran beneficio en el plano mental. Del mismo modo, ayudar a los pacientes en esta situación genera en los sanitarios una enorme satisfacción. «Después de un año tan duro, que los sanitarios busquen un espacio para venir y ayudar estas personas es de resaltar. Hay que poner en valor la generosidad de los profesionales sanitarios», destaca Zamudio.