En la magnífica novela ‘Redoble por rancas’, la primera de la pentalogía del peruano Manuel Scorza, se ironiza sobre el hecho de que hasta el más modesto villorrio del Perú cuenta con «docenas de primeras piedras», pues en ellos se ha vivido la solemne colocación de la primera piedra de una futura escuela, mercado o centro sanitario, sin que la segunda apareciera jamás por esos andurriales. «Perú íntegro es una primera piedra», asegura mordaz este brillante escritor.

En Málaga, por fortuna, los índices de ‘primeras piedras’ sin que le siga la segunda son bastante bajos, lo que no quiere decir que siempre se coloque la última, como sabemos a diario por nuestra inconclusa Catedral o el acueducto de la Fuente del Rey, que quedó en idéntico estado.

Quizás uno de los ejemplos más novelescos lo tengamos en un solar entre Carlinda y San Alberto, que en estos días vive la eclosión de la primavera.

En él se desarrolló hace muchos años una ceremonia de colocación de una primera piedra sin que hasta la fecha se sepa nada de la segunda, ni mucho menos de las sucesivas.

Lo curioso es que en noviembre de hace 20 años, el autor de estas líneas, fiado del optimismo administrativo, anunciaba en esta misma sección que los vecinos de Carlinda pronto estrenarían su deseada parroquia.

El anuncio se justificaba porque tres días antes, el domingo 11 de noviembre de 2001, con un alcalde Francisco de la Torre veinte años más mozuelo y el anterior obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto, se había celebrado esta ceremonia en la parcela del barrio.

Además, antes de colocar la que hasta la fecha es la primera y última piedra, como manda la tradición se enterraron en una caja varios documentos, entre ellos la prensa del día, incluido un ejemplar de La Opinión, que entre otras noticias informaba de una ruta por la provincia para que los malagueños se familiarizaran con el euro, lo que nos da una idea de lo que ha llovido desde entonces.

Dos décadas y un par de macrocrisis económicas después, la futura parroquia asomada al Camino de San Alberto sigue siendo una entelequia pues le faltan incluso más elementos que a nuestro Templo Mayor.

En 2010, a la vista de la tardanza, la Asociación de Vecinos de Carlinda ya manifestó su queja por la situación, que no ha cambiado hasta la fecha.

Por todo ello, nuestras autoridades debieran ahora conmemorar el 20 aniversario con una segunda piedra, para que al menos constatemos la intención de culminarla, aunque sea al ritmo de una catedral gótica.