La Fiscalía malagueña ha ofrecido al entrenador de fútbol base que se enfrenta a 180 años de prisión por presuntos abusos, pornografía infantil y agresiones sexuales a una treintena de menores una conformidad si reconoce los hechos.

La Sección Novena de la Audiencia Provincial de Málaga celebró ayer jueves una comparecencia con todas las partes personadas en el procedimiento para determinar si se puede llegar a una conformidad y en caso de no llegar a un acuerdo exponer las bases de cómo se va a desarrollar el juicio.

Fuentes judiciales indicaron a Efe que el fiscal ha planteado una conformidad si el procesado reconoce los hechos «con la finalidad de evitar que los menores tengan que declarar en un asunto tan desagradable».

La magistrada ponente resaltó que para preservar a los menores si no hubiese acuerdo las víctimas declararán por videoconferencia y en otra sala para protegerlos y salvaguardar sus derechos.

Durante la comparecencia la jueza también expuso que la Sala pretende que el juicio se celebre este año y que se tendrá que estudiar las fechas de las sesiones ya que es un tema complejo con muchos menores, testigos y peritos, por lo que habrá que habilitar bastante días.

Según el relato acusatorio del fiscal, al que ha tenido acceso Efe, tras buscar a los menores en las redes sociales, se hacía pasar por una chica y los acosaba para que le enviaran fotos desnudos.

Todos estos delitos fueron cometidos entre el 2013 y el 2018 con menores con edades comprendidas entre los 9 y 15 años y aunque hay treinta afectados por las acciones del entrenador, algunos de sus hechos no constituyen delito.

El encausado trabajaba para varias entidades deportivas: en una como entrenador de la categoría alevines (cuyas edades oscilan de 12 a 16 años); en otra como secretario, con acceso al ordenador que contiene todas las fichas de los menores, y además para una empresa de ropa deportiva.

Las fuentes judiciales han reconocido que uno de los problemas que se pueden encontrar para llegar a un acuerdo es con las responsabilidades civiles subsidiarias, aunque han insistido en que todo se tendrá que estudiar.

El ministerio público mantiene que el acusado seleccionaba a menores que conocía del fútbol, y los buscaba posteriormente en las redes sociales, ocultando su identidad bajo el nombre de una chica, y contactaba con ellos.

Tras crear confianza a los menores con los perfiles de una chica, les remitía fotos de ella desnuda y los inducía a que ellos también lo hicieran.

Posteriormente, los amenazaba con publicar esas fotos si no le mandaban fotos o vídeos con actos sexuales o con desnudos.

El fiscal señala que a los menores más reacios a obedecer, una vez obtenía alguna foto comprometida, el procesado les decía que se la enviaría a terceras personas si no le mostraban sus partes íntimas o hacían vídeos en directo.

En otras ocasiones, conseguía la contraseña del perfil de un menor para convencer a otros e incluso llegó a remitir fotos íntimas de menores a otros, jugadores de fútbol y compañeros, por no haber cumplido lo que les ordenaba.

El procesado se enfrenta a un delito continuado de distribución y tenencia de pornografía infantil, respecto a todos los menores; y de otros 22 delitos, de los que once son de agresión sexual a menores de 16 años, según el escrito acusatorio.

También se le acusa de otros dos delitos de agresión sexual con acceso carnal, tres de abuso con prevalimiento, uno de exhibición de actos sexuales a menores 16 años, tres delitos de acoso a través de telecomunicaciones y dos de exhibicionismo.