Una de las zonas del Centro Histórico cuya regeneración urbanística es urgente es la enorme manzana existente entre la calle Carretería y la avenida de la Rosaleda, al lado del río. Son los barrios de San Rafael y La Goleta, que conectan, por ejemplo, con el Molinillo y la Trinidad. Ya hay inversores, según confirman analistas inmobiliarios, interesados en desarrollar proyectos residenciales que, ni son VPO ni tampoco de lujo, sino que manejan precios de entre 2.500 y 3.500 euros por metro cuadrado, residencial, algo, dicen, asequible. Y, al mismo tiempo, los analistas ponen el ejemplo de Carretería, que se ha regenerado por la intervención de fondos que han convertido los edificios en apartamentos y viviendas turísticas en su mayor parte, como camino a no seguir, es decir, creen que estos barrios son una oportunidad única para que haya un verdadero reparto o distribución de usos y no se deje la regeneración urbana de una zona de la capital a fondos de inversión dedicados al turismo, repitiendo un modelo que la pandemia ha demostrado muy mejorable.

Dice José Félix Pérez-Peña, director para Málaga y Andalucía de Savills Aguirre-Newman, que hay inversores locales, constructoras de Málaga, andaluzas y españolas que están haciendo inversiones en residencial en esas calles. Por ejemplo, Bilba ha comprado edificios para hacer residencial. Asimismo, ha habido un fondo venezolano interesado en comprar un edificio en el corazón de esta zona, en la calle Marqués, para hacer apartamentos turísticos. «Puede pasar como en el Soho, que primero vengan los inversores nacionales y luego los internacionales», dice, aunque advierte de que hay que ir a «una combinación de usos, un uso más flexible», es decir, que haya edificios residenciales, turísticos, culturales, comerciales, de formación, «el mundo va por ahí, no todo puede ser sota, caballo y rey». Es decir, cuidado con dejar que la zona la desarrollen fondos de inversión y empresas que, a cambio de reformar los edificios, instalan viviendas o apartamentos turísticos. Hay una inversión prevista en temas formativos en San Francisco.

Esta semana Urbanismo ha expropiado por 2,5 millones de euros a Endesa la fábrica de la luz, un inmueble para el que hay un proyecto ya, pero no ha trascendido aún. En la zona hay otro inmueble municipal, el antiguo edificio de Cofarán, que ocupó un tiempo el IMFE y que ahora sirve para los Servicios Operativos. Estas dos semillas municipales podrían germinar en varias direcciones. Dice Pérez-Peña que podrían albergar, por ejemplo, proyectos culturales de referencia, descongestionando el Centro, expandiéndolo, creando nuevas centralidades. También, en alguna medida, podría haber espacios para coworking.

El concejal de Urbanismo, Raúl López, recuerda que en ese entorno se llegó a un acuerdo con la Junta para hacer las tecnocasas, que nunca llegaron a ejecutarse, y ahora se está resolviendo el convenio y cada administración recibirá sus parcelas. Así, este edil cree que con el puente-plaza del plan especial del Guadalmedina que irá desde el puente de Armiñán al de la Aurora, el soterramiento de la avenida de la Rosaleda y la semipeatonalización de Carretería toda esa zona va a revalorizarse y estas iniciativas públicas serán elementos tractores para la regeneración del enclave. Recuerda que esta semana se ha comprado la fábrica de la luz, cuya chimenea, por cierto, es BIC, y que el Consistorio es también dueño del edificio de Cofarán, y para estos inmuebles hay ya ideas, y, por tanto, ayudarán a regenerar la zona. A ello hay que sumar, dice, el centro de distribución de mercancías de la calle Gigantes y la ampliación del museo del Vidrio, en el entorno de San Felipe Neri. Además, destaca el concejal que ya Carretería está prácticamente regenerada, con bloques, algunos residenciales, para comprar. «Y ya están comprando por detrás», es decir, en los barrios de San Rafael y La Goleta, coincidiendo con el diagnóstico de Pérez-Peña. Este edil une el puente-plaza sobre el río (al que los ecologistas se oponen) con la «continuidad» hacia la Trinidad y el convento (para el que hay futuros proyectos, después de años de abandono). «El Centro Histórico buscará el convento de la Trinidad, es un escenario de continuidad». Hay proyectos. «Hay gente comprando casas en la zona del Museo del Vino y detrás».

Sobre la intervención en Carretería, dice la edil socialista María del Carmen Martín, «llevamos desde la pasada legislatura esperando que se lleve a cabo este proyecto. Una inversión que además se muestra como poco ambiciosa al tratarse de una semipeatonalización. Esto además redunda con el anuncio de expropiación de la fábrica de la luz a Endesa. Ya tenemos el ejemplo de otros edificios adquiridos en la zona, como el de Cofarán o la casa natal de Cánovas que, tras años de su adquisición, está absolutamente abandonados. Es un ejemplo más de la falta de modelo de ciudad, más aún con esta zona, donde no se plantea un proyecto en conjunto, sino que cada cuatro años se hacen anuncios que no se materializan en nada». «Además, a nuestro juicio lo que el Ayuntamiento debe hacer es entablar un diálogo con los vecinos para que este barrio, llamado de San Rafael, pueda rejuvenecerse y mejorar. En este caso creemos que usar estos emplazamientos ya de propiedad municipal para crear equipamientos que fomenten la cultura viva sería una buena noticia». Es importante que «no se pierda su esencia residencial, plantear oficinas sería un grave error». Los socialistas optan por recuperar el barrio de la música, propuesto en 2018. Remedios Ramos, portavoz de IU y Podemos, aboga también por recuperar el proyecto de convertir el enclave en el barrio de la música, rechaza el puente-plaza sobre el Guadalmedina y pide usar los edificios de Fiat Lux y el de Cofarán para grandes equipamientos musicales y culturales, implicando a la ciudadanía en la regeneración, «no queremos más mazacotes como el de Moneo, a través de la música se puede llegar a muchos colectivos, huyamos de la especulación». El barrio de la música supondría contar con una escuela municipal o zonas de ensayos para grupos locales...