La semana pasada, el grupo de Adelante Málaga dio a conocer los inconvenientes de contar, a un tiro de piedra de La Palma-Palmilla, con una escombrera mirador, pues las hermosas vistas de Málaga, con Gibralfaro, el Monte de San Cristóbal o de la Victoria, el San Antón, la Catedral o la Bahía quedaban contrarrestadas por una montaña de desechos.

Parece una inveterada costumbre de un grupo de asilvestrados el depositar, en las primeras estribaciones del Monte Coronado, los escombros que les viene en gana.

Si este rito coge raíces y se perpetúa todavía más en el tiempo, el Monte Coronado lo será de basura a raudales. Por eso, sería bueno que si todos los grupos políticos hace sólo un par de años votaron por unanimidad convertir este entorno y el del Cerro de los Ángeles en parque periurbano, además de volver a votar lo mismo en el pleno municipal de mayo -Adelante Málaga presentará una moción parecida- pusieran los medios para hacerlo realidad.

Tras la visita a los miradores-escombrera, los concejales se dirigieron a un lugar que fue escogido para el rodaje de la serie ‘Malaka’ por su ‘excentricidad’ pues además de estar situado en la periferia, parece un espacio diseñado para una película de Tim Burton, del futuro apocalíptico de Mad Max o también el jardín de infancia del futuro Doctor Caligari.

Para hacerse una idea, habría que recordar la conocida popularmente como Calle Caída de Monte Pavero, rémora de las inundaciones del 89, felizmente recuperada hace años.

Aquí ocurrió algo similar. Se construyó un campito de fútbol sobre un murallón de contención del monte que puede admirarse en la calle Eresma, pero el terreno cedió y el campo se resquebrajó.

Otra vista del extinto terreno de juego.

Entre las grietas comenzó a crecer la vegetación, que poco a poco fue tomando el terreno. El campo era muy completo, con sus farolas, que todavía se mantienen en pie, y una caseta de vestuarios que hoy está demolida casi por complejo y parece un yacimiento arqueológico.

Una rampa plagada de cagadas de perro comunica esta meseta del realismo mágico con el día a día que está abajo. Desde el campo casi parecen tocarse con las manos los altos bloques de La Palma y entre ellos asoman la torre de nuestra inconclusa Catedral y el mar.

¿Tiene alguna posibilidad de recuperación este terreno resquebrajado?, ¿lo ha pisado alguna vez un representante público con mando en plaza? Sería estupendo que más políticos lo hollaran y estudiaran sus posibilidades.