Como ya intuyeron los protagonistas de ‘La vida de Brian’, los romanos inventaron bastantes cosas y bastaba con ponerlas en común para toparse con una catarata de ellas.

Suyos fueron los ‘miliarios’, la señalización específica de las calzadas romanas que informaba de la distancia pero también de muchos más elementos. Estos artefactos cilíndricos de gran altura se instalaban cada milla romana, es decir, cada mil pasos, que vendría a equivaler a algo menos de nuestros 1.500 metros.

El invento resultó tan útil y completo como el tenedor, de ahí que el modelo se copiara y mantuviera largo tiempo después de que esta civilización, de la que descendemos, entonara el arrivederci, Roma.

En la calle Martínez Maldonado, muy cerca de la esquina con Eugenio Gross sobrevive, ya sin uso, uno de estos ‘modernos miliarios’.

Se encuentra en la acera de Telefónica y en tres de sus lados ofrece información al conductor tallada en la piedra, posiblemente de granito.

En una de ellas puede leerse ‘A Córdoba’, en otra ‘A Málaga’ y en uno de los lados nos informa: Madrid 580.

Lo que sin duda no parece es un modelo de hito kilométrico de los que se instalaron en las carreteras españolas a raíz del Plan General de Obras Públicas de 1939, también llamado Plan Peña, en recuerdo del ingeniero de Caminos y ministro de Obras Públicas Alfonso Peña Boeuf que adaptó las carreteras a las necesidades modernas de los automóviles.

Estos otros hitos eran los clásicos que podían verse a lo largo de la Nacional 340, con la parte superior de rojo. Uno de estos mojones -en el sentido kilométrico del término- es el que se encuentra, por ejemplo, en la calle Héroe de Sostoa, al lado del Colegio José María Hinojosa.

Esta sección ha consultado con el académico de la Historia Manuel Olmedo sobre el hito de Martínez Maldonado y apunta una posibilidad anterior: a falta de examinar la piedra podría tratarse de un mojón del llamado Circuito de Firmes Especiales, de la segunda mitad de los años 20, obras de adecuación de carreteras de la Dictadura de Primo de Rivera.

En el precioso plano de Emilio de la Cerda de 1899 se aprecia cómo Martínez Maldonado-avenida de Carlos Haya era la carretera de la Cuesta del Espino, que conducía a las alturas del Puerto de la Torre para comunicar con Antequera y Córdoba.

Este ‘miliario’ malagueño quizás sea de los años 20 y condujera a esos lares. En todo caso ya es una pieza llena de encanto que, confiemos, se conserve.