El comercio y la hostelería, dos de las actividades más afectadas por las sucesivas restricciones de horarios de y de movilidad alas que ha obligado la pandemia durante los últimos 14 meses, afrontan con cautela pero también con mucha esperanza el fin del estado de alarma y la desescalada hacia una cierta normalización de la actividad. Lo hacen tras vivir tiempos durísimos, donde las ventas han caído más de un 30% en el caso del comercio y un 60-65% en la hostelería, algo que se ha llevado por delante, en general, a más del 20% de los negocios, según explican a este periódico tanto la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos) como el colectivo Málaga Comercio.

«Esperamos que haya una recuperación del consumo en las próximas semanas, de hecho, ya estamos percibiendo una mayor alegría en las calles con la llegada del buen tiempo. Los comerciantes están preparados, con mucho stock y mercancía. No vamos a tirar la toalla, hay muchas ganas de vender, aunque lógicamente también debe ser un tiempo de prudencia por parte de todos, para que no hay un nuevo repunte de contagios. En todo caso, confiamos en el avance del proceso de vacunación», comentan fuentes de Málaga Comercio.

La desaparición del cierre perimetral de la comunidad debe traer además a muchos visitantes nacionales a Andalucía, lo que redobla los potenciales clientes de las tiendas, en especial en zonas muy castigadas por la bajada de afluencia que ha motivado la pandemia, caso del Centro Histórico. «Nuestra economía está muy basada en el turismo, y esa llegada de personas de fuera nos va a venir muy bien», apuntan.

Una muestra del optimismo que se maneja para estos meses es que muchos comercios están ya recuperando a trabajadores de los ERTE. Los últimos datos a cierre de marzo indicaban que en Málaga había cerca de 5.300 trabajadores del comercio incluidos por sus empresas en estos expedientes, una cifra algo más baja que en meses anteriores y que, en teoría, seguirá ahora en descenso.

La vocal de Málaga Comercio y presidenta de la Asociación de Empresarios del Comercio Textil, Lorena García, afirma que hay «muchas esperanzas» en que las ventas remonten tras un año muy duro. «El consumo en invierno fue muy flojito y es ahora cuando la gente ha vuelto a a salir, a pasear, a cenar y a comprar ropa. Tenemos ilusión aunque somos conscientes de que la mejora vendrá poco a poco», sostiene.

Las expectativas de mejora no esconden, en efecto, el complicado momento que atraviesa el segmento comercial, ensombrecido además por la finalización de algunas de las ayudas desplegadas con motivo de la pandemia.

El presidente de la Asociación de Comerciantes de La Unión-Cruz de Humilladero, Mario Fernández, alerta por ejemplo de que la próxima finalización del plazo para pedir los créditos ICO articulados con motivo de la pandemia supone un auténtico jarro de agua fría. «Estaban siendo una tabla de salvación para muchos comercios que están al límite y consideramos imprescindible que las organizaciones empresariales y el Gobierno negocien su ampliación», comenta el portavoz de uno los centros comerciales abiertos más potentes de la capital con más de 400 negocios en sus calles.

Añade que la caída de las ventas ha llevado a algunos comerciantes a colgar el cartel de «liquidación por cierre» y considera que la recuperación será «lenta».

«La rutina de la gente ahora mismo es comprar por la mañana. Por la tarde se factura muy poco», lamenta Fernández, que insiste en la necesidad de garantizar una financiación para los comerciantes a través de los ICO que, gracias al aval del Estado, mejora todas las que puedan ofrecer los bancos. «Si los ICO no se prorrogan van a caer muchos más comercios», pronostica este comerciante, que agradece también la preocupación que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha mostrado por su colectivo.

La vicepresidenta ejecutiva de la Confederación de Empresarios de Málaga, Natalia Sánchez, considera que el mes de mayo va a constituir un periodo clave, donde la progresiva normalización de la actividad económica debe ir de la mano de todas las garantías de seguridad sanitarias. «Nos jugamos mucho en Málaga, porque no podemos poner en peligro la campaña de verano. La libertad de empresa es fundamental, pero esta situación debe ir acompañada de una gran responsabilidad social para evitar un repunte de contagios», señala.

Respecto al fin de las líneas especiales de préstamos ICO, Sánchez afirma que lo deseable es que pueda haber nuevas remesas, aunque recuerda que existen otros instrumentos disponibles como las líneas que la sociedad Garántia tiene suscritas con el Ayuntamiento de Málaga (son 20 millones, y quedan fondos disponibles) o la que hay pendiente de renovar con la Junta. Además, quedan todavía por llegar ayudas ya anunciada por el Gobierno y de la propia Junta. En materia de empleo, la CEM pide que los ERTE se amplíen hasta final de año y advierte de que en algún momento será necesario acometer una flexibilización de despidos para casos debidamente justificados.

«Un punto de inflexión»

El presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), Javier Frutos, ya ha comentado esos días que mayo será «un punto de inflexión para llegar a la normalidad lo antes posible». Fuentes de Mahos comentan que el planteamiento de la Junta en tres fases recoge buena parte de las propuestas realizadas por este colectivo. «Somos partidarios de un regreso progresivo, y apelamos también a la responsabilidad de todos para volver a una normalización de la actividad», explican.

Lo que sí celebran es que los nuevos horarios y el fin del toque de queda permitan incluso habilitar un doble turno de cenas, algo que a su juicio, evitará también la concentración de personas en la misma franja. «Los clientes van a poder consumir más tranquilos y eso hará que no haya aglomeraciones a ninguna hora», señalan. La ampliación del aforo en exteriores e interiores beneficiará también a los catering y eventos.

Mahos incide en que la vacunación es «importantísima» para alcanzar esta normalidad, que puede suponer «ver la luz al final del túnel», con una campaña veraniega a las puertas que podría devolver la confianza a la Costa del Sol. Eso sí, la situación sigue siendo «complicadísima» en un sector donde muchos han cerrado. La mejora de la actividad, de cualquier forma, debe seguir para que la hostelería siga rescatando a trabajadores en ERTE (el último dato indicaba que había 17.800 personas en esta situación).

Por parte de los sindicatos, las expectativas también son de mejora en el empleo, aunque CCOO advierte de que el fin del estado de alarma y de las restricciones horarias de la hostelería deben ir acompañadas de una «extrema prudencia» para no poner en riesgo la campaña de verano.

«Lo importante es que no pase como el año pasado, cuando los contagios repuntaron en julio y arruinaron las reservas de agosto. Los turistas van a viajar este verano a destinos seguros, por eso no nos podemos permitir que en mayo haya un rebrote», apunta el responsable de Turismo de CCOO, Gonzalo Fuentes.