Hassan echa los cereales en el tazón antes que la leche. Le gusta la pizza con extra de queso, pero a él mejor no hablarle de comida porque le gusta toda, sobre todo ahora que está haciendo el Ramadán. Eso sí, los churros mejor con un té con menta antes que con chocolate. Este joven extranjero de 19 años es uno de los protagonistas de la nueva campaña de Málaga Acoge, ‘Queremos contar, queremos escuchar’, con la que la asociación persigue la inclusión de este colectivo.

El día a día de Hassan no dicta mucho del de cualquier joven de su edad. Estudia en el Instituto Vicente Espinel (Gaona), cursa el segundo curso de la Educación Secundaria para Adultos. Los jueves acude a un curso de control de plagas, impartido por esta entidad. En su tiempo libre, Hassan abre su blog de dibujo y los trazos finos lo transportan a su propio mundo interior. «Dibujo para despejarme», confiesa. María es como se llama su novia, a la conoció justo antes del comienzo de la pandemia.

Así, lo único que podría diferenciar a Hassan El Boujaddaini de cualquier otro joven de 19 años es su valor y su madurez. Hace tres años, con tan solo 16, emprendió el viaje que cambiaría su vida para siempre. Hassan dejó atrás su tierra natal, Marruecos, para emprender el camino rumbo a España y perseguir sus sueños. «Llegué aquí con 16 años y estuve dos años en Melilla, en un centro de menores», relata este joven marroquí. Al cumplir los 18, nada.

Las cifras de menores extranjeros no acompañados en centros bajo la tutela de la Administración suponen únicamente el 7,2% del total de niños tutelados. Estos jóvenes se encuentran desamparados al cumplir la mayoría de edad y verse obligados a abandonar estos centros. Desde Málaga Acoge abogan por garantizar la ayuda y el acompañamiento a este colectivo, al menos, hasta los 25 años.

La asociación Málaga Acoge denuncia la falta de apoyo y ayuda que reciben estos jóvenes, popularmente conocidos como MENA (Menores Extranjeros No Acompañados). Un término, indican, cargado de connotaciones negativas, por lo que desde la entidad luchan por humanizar la palabra MENA y eliminar toda su carga peyorativa. El número de menores extranjeros tutelados supone solo el 7,2% del total de niños tutelados en España. «El porcentaje de población es muy bajo a nivel nacional, se amplifica desde muchos sectores y se enfoca desde donde no se tiene que enfocar», explica Helena Pernías, vocal del Área de Jóvenes de la Junta Directiva de Málaga Acoge.

Los jóvenes que han estado en centros de protección de menores, advierten, se encuentran desamparados al cumplir la mayoría de edad. «Pretendemos conseguir un acompañamiento a estos jóvenes hasta los 25 años, por lo menos, y que no se les abandone y se les deje en el camino al cumplir los 18», declara Pernías.

Al cumplir la mayoría de edad, Hassan tuvo que abandonar el centro que había sido su hogar durante dos años de cambios y transiciones. Cuando salió, tuvo claro que viajaría a Málaga: «Tenía papeles para viajar y conocía a amigos que ya vivían aquí», explica. Fueron estos mismos conocidos los que le descubrieron la asociación Málaga Acoge. «Me apunté en cuanto llegué y me apoyaron mucho. Me dieron comida, ropa y un sitio en el que vivir», recuerda el joven.

Hassan vive desde entonces en la casa José Antonio Rojo, que la entidad gestiona a través del proyecto ‘Apoyo a menores procedentes de centros de protección de menores’. Algo más de un año es lo que lleva conviviendo en una pequeña unidad familiar conformada por otros jóvenes. Desde que llegó, este joven marroquí comenzó sus estudios con un marcado objetivo: «Empecé a estudiar la formación para adultos, quería hacer un curso de Formación Profesional», relata.

Soñar igual

Hassan sueña con terminar sus estudios y encontrar un trabajo en relación al cuidado de mayores, lo que le apasiona. Abandonó su país para perseguir un futuro, el que se encuentra labrando ahora. «Vine a España para perseguir mi sueño y para ayudar a mi familia, no para robarle el trabajo a los españoles como dice Vox».

A sus 19 años, el joven tiene las ideas claras. Dejó atrás su vida en Marruecos para ayudar económicamente a su familia y conseguir el trabajo con el que soñaba. A día de hoy, luchando por aquello que quiere conseguir, no entiende cómo todavía hay gente que menosprecia su valía: «Somos todos iguales, si a mí me sale trabajo aquí es por algo. Me encantaría enseñarle a la gente que no estamos ni para buscar problemas ni para quitarle el trabajo a nadie».

Hassan tiene la esperanza de que campañas como ‘Queremos contar, queremos escuchar’ hagan cambiar de idea a aquellos que todavía levantan muros y dificultan la inclusión social de este colectivo. «A mí lo que me gusta es la igualdad. Me parece genial esta campaña y me ha encantado participar, pienso que la gente que la vea va a cambiar de opinión y va a ver que somos todos iguales», indica el joven. Los jóvenes extranjeros se encuentran con un sinfín de dificultades más que cualquier otro joven de su edad, pero eso no es lo que los hace diferentes. Lo que les diferencia realmente es la capacidad de sobreponerse y luchar por aquello en lo que creen. «Soñar soñamos igual. Si los sueños son iguales, queremos igualdad».