Rincón de la Victoria es un destino único, privilegiado en todos los sentidos. No sólo por su cercanía a la capital malagueña sino por su especial orografía, que te permite en apenas unos kilómetros pasar de sus casi ocho kilómetros de costa a una zona montañosa ideal para el senderismo o la práctica del deporte.

Pero las bondades de este municipio malagueño, que es puerta de la Axarquía, van más allá de lo que la naturaleza ofrece, más allá del sol y la playa. Rincón de la Victoria ha dado un enorme salto de calidad en materia patrimonial, turística y de ocio.

La provincia de Málaga cuenta con la única cueva visitable cuya formación es de origen marino en toda Europa. Y está en Rincón de la Victoria. La Cueva del Tesoro ofrece un recorrido perfecto para los visitantes que quieran adentrarse en sus más espectaculares grutas. En breve, la Cueva de la Victoria, a apenas unos metros de la anterior, ampliará esta oferta de turismo patrimonial con una experiencia única donde conocer una cavidad que está considerada una de las más importantes del sur de la Península Ibérica por su contenido artístico prehistórico y en su potencial arqueológico que abarca toda la secuencia de ocupación paleolítica y Neolítica.

De igual forma, la Villa Romana situada en Torre de Benagalbón, que ofrecerá un recorrido por la etapa romana de este municipio, abrirá pronto sus puertas con la primera zona museística de Rincón de la Victoria. Las dos torres almenaras del siglo XIV y la Casa Fuerte Bezmiliana del siglo XVIII, convertida en sala expositiva, completan este recorrido patrimonial.

La gastronomía ha ganado en calidad y variedad en los últimos años. Desde el más exquisito de los pescados que el Mediterráneo nos ofrece, con el boquerón como estrella, a una apuesta decidida por la cocina alternativa y sustentada en productos de la tierra.

Pero Rincón de la Victoria es más. Es un destino idóneo para la celebración de eventos, para la práctica del deporte en cualquiera de sus modalidades y el ideal para una escapada en la que disfrutar de los muchos rincones únicos que ofrece, como en las callejuelas del pueblo blanco de Benagalbón. Una puesta de sol desde la zona de Los Acantilados de El Cantal es algo que todos deberíamos disfrutar al menos una vez en la vida.