La pandemia se ha cobrado a nivel laboral un especial peaje negativo entre el colectivo de jóvenes malagueños debido, sobre todo, al desplome de la actividad del sector servicios (donde se incluyen segmentos claves como al hostelería y el turismo) a lo largo del pasado año. El último informe del Observatorio Argos de la Junta de Andalucía sobre el mercado de los menores de 30 años, publicado estos días, refleja que en 2020 se firmaron 169.948 contratos en la provincia, con una caída del 40,6% en relación al año anterior, mientras que la media mensual de afiliados a la Seguridad Social en el ejercicio (92.386) bajó un 17,8% sobre 2019.

Por decirlo de forma más gráfica: el coronavirus dejó una factura para los jóvenes malagueños de más 16.500 empleos destruidos y casi 116.500 contratos menos firmados. Las cifras de Málaga de afiliados son las peores desde 2011, cuando la anterior crisis económica dejó el número de ocupados en los 88.000, mientras que la de contrataciones marcó su peor nivel histórico, por debajo de los 183.000 de 2013, otro de los pésimos ejercicios de aquella larga recesión.

La temporalidad sigue siendo además la norma en un mercado laboral malagueño muy sujeto a la estacionalidad y a contratos eventuales o por obra y servicio: el 93% de los contratos que suscribieron los menores de 30 años fueron temporales, frente a un 7% de fijos, en línea con años anteriores. La mengua debido al impacto de la pandemia sí se cebó más con el empleo temporal dada su mayor representatividad: los contratos bajaron un 41% respecto a 2019, frente al 33% de descenso que sufrieron las altas de fijos.

A nivel andaluz, el desplome sufrido el pasado año por el mercado laboral de los jóvenes de Málaga fue el más acusado de todas las provincias. La segunda más afectada, Sevilla, registró una caída del 32% en la contratación y del 10% en el número de ocupados.

En realidad, el tremendo descalabro de Málaga está muy influenciado por el significativo peso de la hostelería o el turismo en la economía de la provincia y, de forma consecuente, por la precariedad del empleo generado en la campaña estival. Así, los jóvenes enlazaban un año tras otro contratos temporales para cubrir un mismo puesto de trabajo o rotando de forma constante por diferentes empleos. La irrupción de la pandemia, sin embargo, desactivó prácticamente por completo la campaña turística de 2020 y con ella, todo esta dinámica de empleo estacional que aprovechaban los jóvenes.

El informe de Argos detalla que las ocupaciones de camarero, peón agrícola, dependiente en tiendas y almacenes, peón de industria manufacturera, personal de limpieza, peón del transporte de mercancías y descargadores, monitores de actividades recreativas y de entretenimiento, ayudante de cocina, administrativos y peones de construcción conformaron el grupo de diez profesiones más contratadas en 2020, concentrando entre ellas casi la mitad de todos los contratos que los jóvenes firmaron en la provincia el pasado año (en concreto, unos 82.300, el 48,4%).

Camareros, la mayor caída

El puesto de camarero es, de largo, el que más contratos genera y, también, el que ha sufrido más caída en la contratación, debido sin duda a los cierres de actividad que sufrió la hostelería en varios momentos del año y a la desaparición del turista internacional de la Costa del Sol. En concreto, se firmaron 23.267 para ese puesto, un 62% menos que los 62.200 de 2019.

Los dependientes en tiendas y almacenes, con 13.137 contratos, cayeron un 54% desde los casi 24.000 suscritos el año anterior, evidenciando que el comercio también sufrió mucho. Tanto es así que ese puesto de dependiente, que habitualmente era la segunda ocupación más contratada, cayó a la tercera posición, superada por los contratos para peón agrícola, que sólo bajaron un 14% (hubo cerca de 13.500 altas), al ser la agricultura uno de los segmentos laborales que menos sufrió el impacto de la pandemia.

Le siguen en la lista de ocupaciones de jóvenes más contratadas los peones de las industrias manufactureras, el único caso donde los contratos han subido (un 9% hasta las 7.280 altas), quizá por la relevancia de la industria agroalimentaria en este periodo. Por otro lado, el personal de limpieza vio reducida sus contrataciones un 45% (hubo 5.058) en un año donde muchas oficinas, empresas u hoteles estuvieron muchos meses cerrados, y también hubo descensos del 12% en peones transportistas (4.667), del 57% en monitores de ocio (4.570), del 43% en ayudantes de cocina (3.767) y del 32% en el personal administrativo (3.616). El top ten lo cierran los peones de construcción (3.497), que desplazan de esa posición a los cocineros en relación al listado del año anterior.

El análisis de la contratación por sectores revela que el segmento de los servicios, pese a ser el que más baja con un 46% menos de altas, sigue copando la mayoría de los contratos que se hicieron a los jóvenes en 2020, con un 75% del total (128.762).

A continuación se sitúan la agricultura con un 12,2% (20.763), la construcción con un 6,4% (10.894) y la industria con un 5,6% (9.529). El descenso de contratos en el año del coronavirus se movió entre el 10% y el 15% en los tres casos.